Rogier Van Der Weyden – Weyden Miraflores Altarpiece (right panel)
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En primer plano, dos figuras centrales dominan la escena: un hombre vestido con ropajes rojos, aparentemente en actitud de súplica o presentación, y una mujer ataviada con una túnica azul y un velo blanco, inclinada en señal de respeto o quizás de humildad. La disposición de sus manos es significativa; el hombre las extiende hacia adelante, como ofreciendo algo, mientras que la mujer las junta frente a su pecho, en un gesto de oración o contemplación. La desnudez parcial del hombre, con los pies descalzos, acentúa su vulnerabilidad y enfatiza la naturaleza humilde de su ofrenda.
El fondo se revela como un jardín idealizado, con una figura distante que parece observar la escena principal. Esta figura en segundo plano podría representar a un profeta o a un testigo del evento, añadiendo una capa adicional de significado narrativo. La perspectiva es cuidadosamente construida para dirigir la mirada del espectador hacia este punto focal, creando una sensación de profundidad y misterio.
La paleta de colores es rica y contrastante: el rojo vibrante de las vestiduras masculinas contrasta con el azul profundo de la túnica femenina, mientras que el blanco del velo aporta luminosidad a la composición. La luz parece provenir de múltiples fuentes, iluminando selectivamente los rostros y las manos de las figuras principales, lo que contribuye a su aura de santidad.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una representación de la intercesión o la presentación de un individuo ante una figura superior. El gesto del hombre sugiere una petición, mientras que la actitud de la mujer implica aceptación y devoción. La arquitectura gótica, con sus elementos simbólicos, refuerza el mensaje religioso subyacente. La presencia del jardín en el fondo evoca imágenes de paraíso y redención, sugiriendo una conexión entre lo terrenal y lo celestial. En definitiva, se trata de una obra que invita a la contemplación y a la reflexión sobre temas como la fe, la humildad y la gracia divina.