Jan Havicksz Steen – STEEN Jan The Christening
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La composición es densa y bulliciosa. Un hombre ataviado con ropas sombrías, presumiblemente el padre o un padrino, se inclina sobre el niño, mientras una mujer, quizás la madre o una pariente cercana, le observa con expresión contenida. Alrededor de ellos, una multitud de personajes participa en la celebración: algunos comen, otros conversan animadamente y otros más parecen distraídos por sus propios pensamientos. La diversidad de edades y expresiones faciales contribuye a la sensación de realismo y vitalidad que impregna la escena.
En el plano inferior, se aprecia un desorden controlado: herramientas de limpieza (escobas, rastrillos) yacen abandonadas en el suelo, sugiriendo una interrupción temporal de las tareas domésticas para dar paso a la festividad. La presencia de objetos como una jarra de vino y pan sobre una mesa lateral refuerza la idea de un banquete abundante y generoso.
En la parte superior del cuadro, dos cuadros colgados en la pared ofrecen un contrapunto visual al bullicio de la escena inferior. Uno muestra un paisaje brumoso y distante, mientras que el otro retrata a una figura individual, posiblemente un retrato familiar. Estos elementos decorativos añaden profundidad espacial a la composición y sugieren una conexión con el mundo exterior y con las tradiciones familiares.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de familia, comunidad y ritual. La solemnidad del bautizo contrasta con la atmósfera festiva y relajada del banquete, creando una tensión sutil que invita a la reflexión sobre los valores y creencias de la época. La representación detallada de las expresiones faciales y los gestos de los personajes sugiere una observación perspicaz de la naturaleza humana y de las complejidades de las relaciones sociales. La inclusión de elementos aparentemente triviales, como las herramientas de limpieza o los cuadros en la pared, contribuye a crear una atmósfera de autenticidad y verosimilitud que caracteriza al género de la pintura de costumbres. Se intuye una crítica implícita a la ostentación y a la superficialidad, evidenciada por el contraste entre la riqueza del banquete y la sencillez del entorno doméstico.