John William Waterhouse – The Household Gods
Ubicación: Private Collection
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La figura más destacada es la mujer de pie, situada en el centro del plano. Su postura es erguida y su mirada directa, transmitiendo una sensación de solemnidad y devoción. Sostiene una cesta repleta de frutas y hojas verdes, probablemente parte de la ofrenda que se presenta a los dioses. La luz incide sobre ella, resaltando la blancura de sus ropas y el brillo de su cabello.
En primer plano, otra mujer está arrodillada frente a un recipiente rectangular lleno de lo que parecen ser frutos secos o granos. Ofrece una pequeña vasija con lo que podría ser vino o aceite, completando así el acto ritual. Su expresión es más contenida y su cuerpo inclinado sugiere humildad y respeto.
El fondo del cuadro está ocupado por una representación de un grupo de hombres jóvenes en actitud atlética, posiblemente participando en algún tipo de juego o competición. Esta escena secundaria introduce una nota de vitalidad y dinamismo que contrasta con la quietud y solemnidad del ritual principal. La arquitectura visible –columnas corintias, frisos decorados– sitúa la acción dentro de un espacio doméstico elevado socialmente.
La paleta cromática es suave y armoniosa, dominada por tonos azules, verdes y dorados que evocan una atmósfera de serenidad y recogimiento. El uso de la luz es fundamental para crear volumen y resaltar los detalles de las figuras y los objetos presentes en la escena.
Más allá de la representación literal del ritual religioso, esta pintura parece explorar temas como la devoción familiar, el respeto a los antepasados y la conexión entre lo divino y lo cotidiano. La presencia de los jóvenes en el fondo podría interpretarse como una referencia al futuro y a la continuidad de las tradiciones familiares. El santuario privado sugiere un espacio íntimo donde se cultivan valores morales y espirituales, lejos del bullicio público. En definitiva, la obra invita a reflexionar sobre la importancia de la fe y la tradición en la vida doméstica romana.