Rijksmuseum: part 4 – Venusti, Marcello -- De verkondiging aan Maria, 1550-1570
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El ángel, envuelto en telas verdes y doradas que sugieren luminosidad celestial, se presenta con un gesto apacible, como si transmitiera una noticia importante. Una paloma blanca, símbolo tradicional del Espíritu Santo, flota sobre su cabeza, reforzando la naturaleza divina de la escena. La iluminación es dramática; un fuerte haz de luz ilumina al ángel y a parte de la mujer, creando un contraste con las zonas más oscuras del entorno.
El espacio arquitectónico donde se desarrolla el evento está delimitado por paredes que sugieren una estancia modesta, posiblemente una habitación o un estudio. Se distinguen elementos como una mesa cubierta con un paño verde, sobre la cual reposa un libro abierto y otros objetos indefinidos. En la esquina izquierda, se aprecia una figura masculina observando la escena desde cierta distancia; su presencia podría interpretarse como un testigo silencioso del acontecimiento divino o incluso representar a un anciano sabio que interpreta el significado de lo que está sucediendo.
La disposición de los elementos y la técnica pictórica sugieren una influencia manierista, con figuras alargadas y poses teatrales. La paleta de colores es rica y vibrante, aunque dominada por tonos cálidos como el rojo y el dorado, que acentúan la solemnidad del momento. El uso de la luz no solo sirve para resaltar las figuras principales, sino también para crear una atmósfera de misterio y trascendencia.
Más allá de la representación literal del evento, la pintura parece explorar temas como la fe, la obediencia a la voluntad divina y el encuentro entre lo humano y lo celestial. La postura de la mujer sugiere una disposición a aceptar un destino extraordinario, mientras que la presencia del ángel simboliza la intervención divina en los asuntos humanos. El anciano observador podría representar la tradición o la sabiduría ancestral que interpreta y valida este acontecimiento trascendental. La composición general invita a la contemplación y a la reflexión sobre el misterio de la fe.