Rijksmuseum: part 4 – Meester van de Barmhartige Samaritaan -- De barmhartige Samaritaan, 1537
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Junto a él, un hombre vestido con ropas distintivas –un turbante rojo y un manto púrpura– inclina la cabeza para ofrecerle un recipiente oscuro, posiblemente agua o algún tipo de medicación. La expresión en su rostro es compleja; no se trata de una simple compasión, sino que parece contener una mezcla de preocupación, determinación e incluso una ligera distancia. La postura del hombre, ligeramente inclinada hacia adelante, sugiere una acción deliberada y un compromiso con el individuo herido.
A la izquierda, un animal –un asno o burro– permanece atado a un poste, observando la escena con aparente indiferencia. Su presencia introduce un elemento de humildad y sencillez, reforzando quizás la idea de que la ayuda proviene de una fuente inesperada. En el fondo, se vislumbra un paisaje montañoso con estructuras arquitectónicas clásicas, lo cual sitúa la acción en un contexto geográfico definido pero también idealizado. Un personaje adicional, a la derecha, observa la escena desde cierta distancia, su gesto indicando sorpresa o quizás una forma de juicio silencioso.
La iluminación es contrastada: el cuerpo del hombre herido se encuentra bañado por una luz más intensa, resaltando su vulnerabilidad y atrayendo la atención del espectador hacia él. El uso del color es igualmente significativo; los tonos terrosos dominan la escena, pero el rojo del turbante y el púrpura del manto aportan un toque de dramatismo y simbolismo.
Subyacentemente, esta pintura parece explorar temas de compasión, responsabilidad social y la naturaleza humana en situaciones de crisis. La presencia de las monedas sugiere una historia de injusticia o necesidad económica, mientras que la interacción entre los dos personajes centrales plantea preguntas sobre el deber moral y la capacidad de empatía. El paisaje, con sus elementos clásicos y su atmósfera serena, contrasta con la angustia palpable en primer plano, creando una tensión visual que invita a la reflexión. La figura observadora al fondo añade una capa adicional de complejidad, sugiriendo que la escena es tanto un evento privado como un acto público, sujeto a escrutinio y juicio.