Rijksmuseum: part 4 – Cerezo, Mateo (II) -- De boetvaardige Maria Magdalena, 1661
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En esta composición pictórica, la atención se centra en una figura femenina de expresión intensa, situada en primer plano y ligeramente descentrada hacia la izquierda. Su rostro, iluminado con una luz dramática que acentúa las sombras y los relieves, denota un profundo sentimiento de arrepentimiento o contemplación dolorosa. El cabello, abundante y ondulante, enmarca su cara y contribuye a la sensación de movimiento y turbulencia emocional. La vestimenta, aparentemente ligera y translúcida, revela parcialmente el torso desnudo, añadiendo una dimensión de vulnerabilidad y fragilidad a la representación.
A la derecha, se observa una escena crucificada, difusa y relegada al fondo, pero ineludible en su significado. El cuerpo del crucificado, apenas delineado por la penumbra, sugiere un contexto religioso y evoca el sacrificio redentor. La luz que ilumina a la figura femenina parece emanar de esta escena posterior, estableciendo una conexión visual y simbólica entre ambas.
En el extremo inferior derecho, se aprecia un cráneo humano posado sobre lo que parece ser un libro abierto. Este elemento iconográfico, recurrente en el arte barroco, alude a la vanidad de los placeres terrenales y a la inevitabilidad de la muerte, funcionando como memento mori. La presencia del libro podría sugerir una reflexión sobre las escrituras o una búsqueda de consuelo espiritual.
La paleta cromática es dominada por tonos oscuros y terrosos – marrones, ocres, grises – que refuerzan la atmósfera sombría y melancólica de la escena. El uso contrastado de luces y sombras, propio del claroscuro barroco, intensifica el dramatismo y dirige la mirada del espectador hacia los puntos focales: el rostro de la mujer y la figura crucificada.
La composición en su conjunto transmite una sensación de arrepentimiento, penitencia y reflexión sobre la mortalidad. La artista ha logrado crear una imagen cargada de simbolismo religioso y emocional, invitando a la contemplación y a la introspección del espectador. Se intuye un relato de redención o expiación, donde el dolor y la contrición se entrelazan con la esperanza de salvación.