Rijksmuseum: part 4 – Houbraken, Arnold -- De schilder en zijn model, 1690
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La mujer, situada en primer plano, es el foco central visual. Su pose, ligeramente girada hacia atrás, exhibe su cuerpo de manera controlada, pero también sugiere una vulnerabilidad inherente a su posición como modelo. La luz que incide sobre ella resalta la textura de su piel y define sus contornos, enfatizando su desnudez. El sillón, con su tapizado ornamentado, contrasta con la sencillez del entorno, sugiriendo un estatus diferente al de la mujer representada.
A la derecha, el hombre mayor, presumiblemente el maestro pintor, observa atentamente a la modelo mientras el joven aprendiz copia sus rasgos en un lienzo montado sobre caballete. La expresión del maestro es seria y concentrada; su mirada parece sopesar la precisión de la representación frente al original. El aprendiz, por su parte, muestra una concentración infantil, imitando los gestos del maestro con una mezcla de admiración y esfuerzo.
El taller está tenuemente iluminado, creando una atmósfera íntima y misteriosa. La ventana a la izquierda permite el ingreso de luz natural que ilumina parcialmente la escena, generando contrastes dramáticos entre luces y sombras. En la pared adyacente a la ventana se aprecia un retrato al óleo, cuya identidad permanece ambigua, pero que podría interpretarse como una referencia a la tradición artística o a la propia figura del artista.
La disposición de los elementos en el espacio sugiere una jerarquía social: el maestro domina la escena, seguido por el aprendiz y finalmente, la modelo, quien ocupa un lugar subordinado. El lienzo sobre el caballete se convierte así en un símbolo de la apropiación artística, donde la imagen de la mujer es transformada en objeto de estudio y representación.
Más allá de la mera descripción de una sesión de pintura, esta obra plantea interrogantes sobre la objetivación del cuerpo femenino en el arte, la relación entre maestro y aprendiz, y la naturaleza misma de la creación artística. La escena, aparentemente cotidiana, encierra una complejidad de significados que invitan a una interpretación más profunda. El uso de la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera de introspección y a resaltar los matices psicológicos de cada personaje.