Rijksmuseum: part 4 – Rembrandt Harmensz. van Rijn -- Allegorisch musicerend gezelschap, 1626
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A su izquierda, un hombre toca un instrumento de cuerda frotada – posiblemente un violonchelo – con una expresión concentrada y casi melancólica. Su atuendo, que incluye un turbante distintivo, introduce un elemento exótico en el conjunto, sugiriendo quizás influencias orientales o una representación simbólica de diferentes culturas unidas por la música. A su derecha, otro personaje interpreta una arpa, inclinándose hacia adelante con una expresión de atención y delicadeza. Una figura femenina adicional, cubierta parcialmente por un velo, observa la escena desde la parte posterior, transmitiendo una sensación de contemplación o incluso melancolía.
El suelo está cubierto de partituras musicales desparramadas, junto a otros objetos como un tambor y lo que parecen ser recipientes metálicos, contribuyendo a la atmósfera de abundancia y dedicación a la música. En el fondo, una pequeña pintura al óleo representa una escena con figuras humanas, posiblemente una referencia a la tradición artística o a un tema mitológico relacionado con la música.
La iluminación juega un papel crucial en la obra. La luz, proveniente de una fuente no visible, ilumina intensamente a los personajes principales, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan sus rasgos y vestimentas. Esta técnica resalta la solemnidad del momento y sugiere una atmósfera de misterio y trascendencia.
Subtextualmente, la obra parece explorar el poder de la música como unificador cultural y fuente de inspiración. La presencia de personajes de diferentes orígenes culturales podría simbolizar la universalidad de la música y su capacidad para trascender las barreras sociales y geográficas. La figura femenina central, con su papel activo en la interpretación musical, podría representar a la Musa o una encarnación idealizada de la armonía y el arte. La dispersión de las partituras sugiere un proceso creativo en curso, un momento de inspiración fugaz que se intenta capturar y preservar. En general, la pintura invita a la reflexión sobre la naturaleza del arte, su influencia en la sociedad y su capacidad para evocar emociones profundas.