Julian Momoitio Larrinaga – 23310
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El elemento central es una bandeja rectangular de aspecto cerámico, sobre la que se disponen diversos frutos: higos maduros de color púrpura intenso, racimos de uvas oscuras y un conjunto de pequeños melocotones o albaricoques de tonalidades doradas. La disposición no parece casual; los frutos se agrupan creando volúmenes que guían la mirada del espectador hacia el centro de la composición. A la izquierda, una cesta de mimbre contiene más fruta, parcialmente oculta en la penumbra. En segundo plano, se intuyen otras frutas y un recipiente de vidrio, contribuyendo a la sensación de abundancia y riqueza sensorial.
La paleta cromática es limitada pero efectiva: predominan los tonos tierra, marrones oscuros, púrpura y dorados, con sutiles contrastes que realzan el volumen de las formas. La luz, aunque tenue, resalta la textura rugosa de los higos, la translúcida piel de las uvas y el brillo ceroso de los melocotones. La pincelada es visible, aportando una sensación de solidez y materialidad a los objetos representados.
Más allá de la mera representación de alimentos, esta pintura sugiere una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la decadencia inherente a la naturaleza. La madurez extrema de las frutas, casi en el punto de descomposición, alude a la transitoriedad de la vida y la inevitabilidad del cambio. El tenebrismo acentúa este carácter melancólico, creando una atmósfera de introspección y quietud. La ausencia de figuras humanas refuerza esta sensación de aislamiento y contemplación silenciosa sobre el ciclo vital. La composición, en su aparente sencillez, invita a la reflexión sobre temas universales como la belleza, la decadencia y la efímera naturaleza de la existencia.