Melchoir Broederlam – Coronation of the Virgin Triptych, left wing: Emperor Charlemagne and Mythical Kings
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La figura central es un hombre ricamente ataviado con una corona elaborada y una túnica azul bordada con flores de lis. Su postura es erguida, casi imponente, y sostiene en sus manos lo que parece ser un objeto esférico, posiblemente un orbe o una reliquia. La expresión facial es solemne, aunque no carente de cierta severidad.
A ambos lados del personaje principal se encuentran dos hombres vestidos con indumentaria clerical, caracterizada por colores vivos y detalles minuciosos en los pliegues de sus túnicas. Uno de ellos sostiene un objeto circular que podría ser una bandeja o un escudo, mientras que el otro tiene las manos juntas en señal de reverencia o súplica. Sus rostros reflejan respeto y devoción hacia la figura central.
El fondo urbano es notable por su realismo y detalle. Se distinguen edificios con arquitectura gótica, calles empedradas y figuras humanas que se mezclan en la vida cotidiana de la ciudad. Esta representación del entorno sugiere una conexión entre el poder terrenal y la esfera divina, insinuando quizás un contexto histórico o político específico.
La iluminación es uniforme, sin contrastes dramáticos, lo que contribuye a la atmósfera de solemnidad y formalidad. La paleta de colores es rica y vibrante, con predominio del azul, el rojo y el dorado, que acentúan la importancia de los personajes representados.
Subtextualmente, esta escena parece aludir a una legitimación del poder secular a través de la autoridad religiosa. El personaje central, presumiblemente un gobernante o emperador, es presentado en un contexto de reverencia y obediencia por parte de figuras eclesiásticas, lo que sugiere una relación simbiótica entre el poder temporal y espiritual. La ciudad fortificada al fondo podría simbolizar la prosperidad y estabilidad bajo el reinado del personaje principal, mientras que los detalles minuciosos en las vestimentas y objetos sugieren un énfasis en la riqueza y el prestigio asociados con su posición. En definitiva, se trata de una representación cuidadosamente orquestada para transmitir un mensaje de autoridad, legitimidad y orden divino.