Hans Rottenhammer – Saint Jerome Hears the Trumpets of the Younger Geri; Der Heilige Hieronymus Hört Die Trompeten Des Jüngsten Geri
Ubicación: Pinacoteca Manfrediniana (Pinacoteca Manfrediniana e Museo diocesano del Patriarcato di Venezia), Venezia.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El segundo plano se despliega con una exuberancia dramática. Una multitud de figuras humanas, mezcladas con ángeles y seres celestiales, asciende hacia un cielo turbulento, iluminado por una luz intensa y dorada. Se percibe una sensación de movimiento ascendente, casi caótico, que sugiere un evento trascendental: el Juicio Final o la resurrección. Un ángel, situado a la izquierda, proclama con su trompeta, generando ondas sonoras visualizadas como líneas onduladas que parecen impactar al hombre en primer plano. La paleta de colores es rica y contrastada; los tonos cálidos del rojo y el dorado dominan la escena superior, mientras que los tonos terrosos y oscuros definen el terreno donde se encuentra el anciano.
El autor ha logrado crear una tensión palpable entre lo terrenal y lo divino. El hombre en primer plano, aparentemente un estudioso o contemplativo, es interrumpido por una visión apocalíptica, sugiriendo la fragilidad del conocimiento humano frente a la inmensidad de los designios divinos. La multitud que asciende puede interpretarse como las almas redimidas, elevándose hacia el cielo, mientras que aquellos que permanecen en tierra parecen estar condenados o simplemente observando con temor y asombro.
La composición vertical acentúa la sensación de ascenso y trascendencia. El uso del claroscuro intensifica el dramatismo de la escena, resaltando las figuras clave y creando una atmósfera de misterio y solemnidad. Se intuye un mensaje sobre la fugacidad de la vida terrenal y la inevitabilidad del juicio final, invitando a la reflexión sobre la fe y la redención. La disposición de los personajes, con el anciano en primer plano como testigo silencioso, sugiere una invitación al espectador a contemplar su propia relación con lo trascendental.