Hans Rottenhammer (Maria met kind, de kleine Johannes en de heilige Catharina) – Virgin and Child with young John the Baptist and Saint Catherine
Ubicación: Rijksmuseum, Amsterdam.
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La Virgen, vestida con túnicas azules y doradas, sostiene en su regazo a uno de los niños, al cual ofrece una cesta repleta de frutas. Este gesto evoca la provisión divina y la fertilidad. El segundo niño, situado más cerca del espectador, parece extenderse hacia ella, buscando su protección o bendición. A su izquierda, un hombre de barba blanca, ataviado con ropas marrones y amarillas, observa la escena con una expresión de reverencia y respeto. Su presencia sugiere una figura paterna o protectora, posiblemente José.
En el cielo, se despliega una nube luminosa donde varios ángeles flotan, portando coronas de flores y ramas verdes. Esta representación celestial refuerza la naturaleza sagrada del evento y alude a la divinidad que lo envuelve. La luz dorada que emana del cielo ilumina las figuras principales, creando un halo de santidad alrededor de ellas.
El uso de la luz es significativo; no solo resalta los personajes centrales sino que también contribuye a una atmósfera de solemnidad y devoción. Los colores son ricos y vibrantes, con predominio del azul, el dorado y el rojo, típicos de la iconografía religiosa de la época. La composición es equilibrada, aunque ligeramente asimétrica, lo que dirige la mirada hacia la Virgen y los niños.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la maternidad divina, la infancia sagrada, la provisión celestial y la veneración. La presencia del niño más joven, identificado posiblemente como Juan el Bautista, introduce una prefiguración de su futuro papel profético. El gesto de ofrecer las frutas podría simbolizar la abundancia espiritual que emana de la Virgen María. La mirada de los personajes, dirigida hacia arriba o entre ellos, sugiere una conexión profunda y un vínculo de amor y devoción. La escena, en su conjunto, transmite un mensaje de esperanza, redención y gracia divina.