Hans Rottenhammer – Children of Venus; Kinder Der Venus
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En el primer plano, se despliega un grupo heterogéneo de personajes. Una mujer, vestida con una túnica blanca inmaculada, ocupa un lugar central, sentada sobre un pliegue del terreno. A su alrededor, diversos individuos participan en actividades musicales: uno toca una lira, otro un instrumento de cuerda similar a un laúd, y una joven interpreta una pieza en lo que parece ser un arpa. La atmósfera es festiva, aunque con toques de melancolía perceptible en las expresiones de algunos personajes.
A la derecha del grupo central, se aprecia una escena más dinámica: un hombre con rasgos animales (cuernos y patas de cabra) ofrece una copa a una mujer que lo observa con cierta resignación o contemplación. Esta pareja introduce una nota de conflicto o tensión dentro de la armonía general de la composición. En el extremo inferior izquierdo, dos niños pequeños interactúan en el suelo, uno aparentemente ofreciendo un objeto al otro, mientras que otro niño se encuentra desnudo y recostado sobre la hierba.
La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos cálidos como el dorado, el rojo y el ocre, contrastados por el azul del cielo y el verde de la vegetación. La luz, aunque difusa, ilumina selectivamente a los personajes principales, acentuando su importancia dentro de la narrativa visual.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con el amor, la fertilidad, la música y la naturaleza. La presencia de Cupido sugiere una intervención divina en los asuntos humanos, mientras que la figura femenina central podría representar una personificación del amor o la belleza. La escena musical evoca un ambiente de celebración y armonía, pero la inclusión del hombre-animal y su interacción con la mujer introduce elementos de deseo, tentación o incluso sufrimiento. Los niños, por su parte, simbolizan la inocencia, el juego y el futuro. En conjunto, la pintura plantea una reflexión sobre las complejidades del amor y sus consecuencias, entrelazando lo divino y lo terrenal en un escenario idílico pero no exento de dramatismo.