Hans Rottenhammer – Adoration Of The Shepherds
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El Niño, representado como un bebé desnudo, es el punto focal indiscutible de la escena. Alrededor de él se agolpan diversos personajes: una mujer vestida con ropas suntuosas, presumiblemente la madre del niño, y un hombre barbado que podría interpretarse como su protector o padre adoptivo. Un grupo heterogéneo de pastores y campesinos, identificables por sus atuendos humildes y expresiones reverentes, se acercan para adorar al infante. Algunos lo contemplan con devoción, otros le ofrecen ofrendas simbólicas.
La disposición de las figuras es dinámica; la multitud se abre paso hacia el centro, generando una sensación de movimiento y fervor religioso. El artista ha empleado un esquema cromático cálido, dominado por tonos ocres, dorados y rojos, que refuerzan la atmósfera de solemnidad y devoción. La piel de los personajes irradia luminosidad, acentuando su importancia dentro del conjunto.
En el plano superior, una arquitectura clásica con columnas y arcos se abre a un cielo iluminado por la presencia de ángeles alados. Esta estructura arquitectónica, aunque aparentemente sólida, parece diluirse en la luz celestial, sugiriendo una conexión entre lo terrenal y lo divino. La vegetación exuberante que enmarca la escena contribuye a crear un ambiente bucólico e idílico.
Subtextualmente, la obra transmite un mensaje de humildad y veneración ante lo sagrado. La presencia de los pastores, figuras representativas del pueblo llano, enfatiza la idea de que la divinidad se manifiesta en los lugares más inesperados y es accesible a todos, independientemente de su condición social. La desnudez del niño podría interpretarse como un símbolo de pureza e inocencia, mientras que el gesto de adoración de los presentes refleja una profunda fe y esperanza. La luz celestial no solo ilumina al Niño, sino que también sugiere la presencia de una fuerza superior que guía y protege a la humanidad. La composición en su conjunto evoca una atmósfera de paz, armonía y trascendencia espiritual.