William Blake – Pity, 1795 Tate gallery
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La mujer yacente, con el cabello revuelto y un gesto de angustia en su rostro, parece sumida en un profundo dolor o desesperación. Su cuerpo se extiende horizontalmente, sugiriendo vulnerabilidad y pasividad frente a los acontecimientos que la rodean. La paleta de colores utilizada para representarla es apagada, dominada por tonos grises y marrones, lo cual acentúa su estado emocional.
Sobre ella, una figura masculina alza vuelo montado sobre un caballo blanco inmenso. El hombre sostiene en sus brazos a un niño pequeño, ambos envueltos en una atmósfera de luminosidad casi celestial. Su expresión es serena, incluso compasiva, mientras que el caballo parece avanzar con determinación hacia un destino desconocido. La luz dorada que irradia desde la figura masculina y el infante contrasta fuertemente con la oscuridad del plano inferior, creando una sensación de trascendencia y esperanza en medio de la desolación.
La composición sugiere una narrativa compleja. El contraste entre la mujer abatida y la figura alada que se eleva podría interpretarse como una representación de la pérdida, el duelo o la transición hacia un estado superior. La presencia del niño implica una promesa de renovación o continuidad a pesar del sufrimiento. El caballo blanco, tradicionalmente asociado con la pureza y la victoria, refuerza esta idea de superación y esperanza.
El uso de la luz es fundamental para comprender los subtextos de la obra. No se trata simplemente de iluminar las figuras, sino de crear una atmósfera simbólica que evoca emociones profundas y sugiere una interpretación más allá de lo literal. La oscuridad del plano inferior simboliza el dolor y la desesperación, mientras que la luz dorada representa la esperanza, la redención o incluso la divinidad.
En definitiva, la pintura presenta un escenario dramático donde se entrelazan elementos de sufrimiento, compasión y trascendencia, invitando a la reflexión sobre temas universales como la pérdida, el dolor y la búsqueda de sentido en medio de la adversidad.