Antonio De Pereda – The Knights Dream
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Aquí se observa una composición de marcado contraste entre la vitalidad guerrera y la reflexión sobre la mortalidad. Un caballero, vestido con armadura ornamentada y un lujoso abrigo, reposa profundamente en un sillón ricamente tapizado. Su postura es relajada, casi sumida en un sueño profundo, lo que sugiere una desconexión del mundo exterior. La iluminación se concentra sobre su figura, resaltando la textura de sus ropas y el detalle de su armadura, pero también enfatizando su vulnerabilidad en este estado de reposo.
A su alrededor, una profusa disposición de objetos crea un ambiente cargado de simbolismo. Un cráneo humano, elemento central de la composición, se presenta como un memento mori, recordatorio ineludible de la fugacidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. Junto a él, un libro abierto, una pluma, pergaminos y otros instrumentos de escritura sugieren el estudio y la contemplación intelectual, pero también la vanidad del conocimiento frente al destino final. Un casco de guerra, apoyado sobre la mesa, simboliza la gloria militar y los peligros inherentes a la vida guerrera. Una copa, posiblemente un cáliz ceremonial, podría representar tanto la celebración como la transitoriedad de los placeres terrenales.
En el plano superior, una figura angelical se cierne sobre la escena. El ángel sostiene un pergamino con una inscripción latina que parece advertir o explicar el significado de lo que se presenta: Et occidit et resuscitavit (Y mató y resucitó). Su presencia introduce una dimensión espiritual a la obra, sugiriendo una posible redención o juicio final. La luz que emana del ángel ilumina parcialmente los objetos sobre la mesa, como si guiara la mirada del espectador hacia su significado oculto.
La paleta de colores es oscura y terrosa, con predominio de tonos ocres, marrones y grises, lo que contribuye a crear una atmósfera melancólica y reflexiva. La composición general invita a la meditación sobre temas universales como el honor, la muerte, el conocimiento y la fe. El contraste entre la figura del caballero dormido y los símbolos de la mortalidad sugiere una crítica implícita a la vanidad de las ambiciones humanas y un llamado a considerar la importancia de la vida espiritual frente a la fugacidad de la existencia terrenal. La escena parece encapsular una reflexión sobre el ciclo vital, donde la gloria y el descanso se entrelazan con la inevitabilidad del final.