Jean-Léon Gérôme – El mechero de Hookah
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La obra presenta una escena íntima ambientada en un espacio que sugiere un patio o jardín oriental. El foco principal reside en una figura femenina sentada sobre una alfombra ricamente decorada, absorta en el humo de una pipa de agua. Su desnudez, junto con la de las otras mujeres presentes, no se exhibe de forma provocativa sino más bien como parte de un ambiente relajado y contemplativo.
El autor ha prestado especial atención a los detalles texturales: la suavidad de la piel femenina contrasta con la rugosidad de la alfombra, el brillo del metal de la pipa y las jarras, y la transparencia del agua en la que algunas figuras se sumergen parcialmente. La luz incide sobre los cuerpos, resaltando sus formas y creando un juego de sombras que añade profundidad a la composición.
En el fondo, otras mujeres participan en actividades cotidianas: una ofrece fruta, otra parece estar preparándose para entrar al agua, mientras que una tercera descansa. Esta disposición sugiere un harén o un espacio privado reservado para el placer y el ocio femenino.
La presencia de la pipa de agua introduce un elemento exótico y sensual, asociado tradicionalmente con culturas orientales y momentos de distensión y socialización. El humo que se eleva puede interpretarse como una metáfora del paso del tiempo, la fugacidad de los placeres o incluso el velo de misterio que envuelve a estas figuras.
La paleta cromática es rica y cálida, dominada por tonos ocres, dorados y rojos, lo cual refuerza la atmósfera lujosa y sensual de la escena. La arquitectura del fondo, con sus arcos y columnas ornamentadas, evoca un ambiente orientalista, posiblemente inspirado en el norte de África o el Imperio Otomano.
En conjunto, la pintura transmite una sensación de calma, intimidad y hedonismo. Se percibe una atmósfera de indulgencia sensorial y contemplación pasiva, donde las figuras femeninas parecen ajenas a las preocupaciones del mundo exterior. La obra invita al espectador a unirse a este espacio privado y sumergirse en sus placeres sutiles y efímeros.