Jean-Léon Gérôme – The Moorish Bath
Ubicación: Private Collection
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En este óleo, el autor presenta una escena íntima que transcurre en un espacio arquitectónico definido por arcos de medio punto y columnas robustas. La luz, elemento primordial, irrumpe con fuerza desde una fuente superior no visible, creando haces luminosos que inciden directamente sobre las figuras y ciertos objetos, acentuando contrastes dramáticos entre luces y sombras.
Se observa a dos mujeres en primer plano. Una de ellas, desnuda, se inclina sobre un recipiente de piedra, posiblemente lavándose o aseándose. Su postura sugiere una delicadeza contenida, mientras que su mirada, dirigida hacia el espectador, introduce un elemento de conexión directa y cierta vulnerabilidad. La otra mujer, vestida con ropas oscuras que ocultan sus rasgos, se encuentra arrodillada, ocupada en verter agua desde una jarra a un cuenco cercano. Su actitud es más sumisa o enfocada en la tarea, contrastando con la quietud contemplativa de la figura desnuda.
El ambiente evoca un espacio de baño o abluciones, posiblemente un hammam o balneario oriental. La presencia de jarras y otros recipientes refuerza esta interpretación. Sin embargo, el tratamiento de las figuras y la atmósfera general sugieren algo más que una simple escena cotidiana.
La desnudez femenina, combinada con la luz intensa y el entorno exótico, puede interpretarse como una exploración del erotismo y el deseo. La diferencia en la vestimenta y postura de las mujeres podría aludir a relaciones de poder o roles sociales distintos. El uso de la luz no solo modela los cuerpos sino que también confiere un carácter casi sagrado a la escena, insinuando una dimensión ritual o espiritual.
La paleta cromática es rica pero contenida, dominada por tonos terrosos y ocres, con contrastes marcados entre las zonas iluminadas y las sombras profundas. La pincelada es precisa y detallista, especialmente en la representación de los cuerpos femeninos y los objetos circundantes, lo que contribuye a crear una sensación de realismo y tangibilidad. En conjunto, la pintura transmite una atmósfera de misterio, sensualidad y contemplación silenciosa.