David II Teniers – Interior of a Tavern
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El artista ha distribuido las figuras con maestría, creando una jerarquía visual que guía la mirada del espectador. En primer plano, un hombre con un sombrero a sus pies está sentado en un banco, absorto en su comida, mientras otro joven le ofrece algo en su tenedor. Su expresión es de concentración y quizás, ligera satisfacción. A su lado, un individuo con gorro rojo parece estar bebiendo o compartiendo una bebida con el grupo. La disposición de los cuerpos sugiere una camaradería informal, una conexión entre estos hombres que se encuentran en este espacio común.
En la parte posterior del local, otras figuras están sentadas alrededor de una mesa, algunas comiendo y otras conversando. Se observa un hombre asomándose por una ventana, su rostro iluminado por la luz exterior, creando un contraste con la penumbra interior. Esta figura marginal sugiere una conexión con el mundo exterior, aunque permanece distante e inmerso en su propia contemplación.
La paleta de colores es dominada por tonos terrosos: marrones, ocres y grises, que contribuyen a crear una atmósfera realista y ligeramente sombría. La luz, aunque escasa, se concentra en las figuras principales, resaltando sus rostros y gestos. Se aprecia un meticuloso tratamiento de los detalles: la textura de la ropa, el brillo de los utensilios, la expresión individualizada de cada personaje.
Más allá de la representación literal de una taberna, esta pintura parece explorar temas más profundos relacionados con la vida cotidiana, la comunidad y la condición humana. La reunión de estos hombres sugiere un refugio temporal del trabajo duro y las preocupaciones diarias, un espacio para el descanso, la camaradería y quizás, la evasión. El artista ha logrado capturar no solo la apariencia física de este lugar, sino también su esencia social y psicológica, invitando al espectador a reflexionar sobre la complejidad de las relaciones humanas y la importancia de los momentos compartidos en la vida cotidiana. La atmósfera general evoca una sensación de nostalgia y melancolía, como si estuviéramos observando un fragmento congelado del tiempo.