16898 Amedeo Modigliani (1884-1920)
Amedeo Modigliani – 16898
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Pintor: Amedeo Modigliani
Modigliani pintó un gran número de retratos durante cinco años (más de trescientos en total). Vemos a una chica con un sencillo vestido azul. Está sentada, posando para el artista. Alice mira al público. Sus ojos son grandes y almendrados. Su rostro está enmarcado por un cabello de tono oscuro. Cuelga descuidadamente de su vestido. El pintor estiliza deliberadamente su rostro de una manera típica de las tribus africanas. El lienzo es lo más sencillo posible en cuanto a colores.
Descripción del cuadro "Alicia" de Amedeo Modigliani
Modigliani pintó un gran número de retratos durante cinco años (más de trescientos en total). Vemos a una chica con un sencillo vestido azul. Está sentada, posando para el artista.
Alice mira al público. Sus ojos son grandes y almendrados. Su rostro está enmarcado por un cabello de tono oscuro. Cuelga descuidadamente de su vestido. El pintor estiliza deliberadamente su rostro de una manera típica de las tribus africanas.
El lienzo es lo más sencillo posible en cuanto a colores. La gama de tonos varía del azul al terracota. Como resultado, Modigliani consigue crear un contraste inusual. La creación del artista adquiere una viveza especial. Al mismo tiempo, el silencio y la increíble armonía no se ven alterados.
El artista prefería las formas alargadas. También se puede ver muy claramente en este retrato. La cabeza de Alice tiene forma de huevo y el cuello se asemeja a un cilindro. La silueta es intencionadamente alargada. La dimensión vertical del lienzo lo acentúa aún más. Las proporciones están lejos de los ideales clásicos.
Modigliani consigue transmitir el estado de ánimo interior de la chica. Sus ojos muestran una calma absoluta y una cierta frialdad. La frente abierta golpea la determinación. El artista fija sus rasgos con la mayor precisión posible. La chica se sienta tranquilamente con las manos cruzadas en el regazo. Todos los contornos son increíblemente claros. El fondo crea un cierto contraste con la figura de Alice. Al mismo tiempo, armoniza con el color de su vestido.
Modigliani consiguió representar a la chica lo más viva posible. Es una mujer muy seria. Las proporciones erróneas no estropean su look en absoluto. El espectador tiene una sensación de calidez al mirar a Alice. Percibimos una actitud especial del artista hacia ella.
En sus retratos nos impresiona una particular gracilidad de las siluetas, sutiles transiciones de color y expresivas emociones. Modigliani crea hábilmente su propio mundo. Cada uno de sus retratos es un verdadero milagro que encarna la visión del mundo del artista.
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La artista ha empleado una paleta reducida, dominada por azules pálidos para el vestido, ocres para las manos y rostro, y negros para el cabello que cae lacio a ambos lados de la figura. La simplificación cromática contribuye a una atmósfera austera y despojada. Las facciones son estilizadas, con ojos grandes y expresivos, nariz alargada y labios finos, características propias de un lenguaje artístico que prioriza la forma sobre el realismo mimético.
La postura de la niña es formal, sus manos entrelazadas en su regazo, lo cual acentúa una sensación de quietud e introspección. La flor blanca adornando su cabello introduce un elemento delicado y quizás simbólico, contrastando con la rigidez general de la composición.
El autor ha optado por una perspectiva frontal que intensifica el contacto visual con el espectador, creando una atmósfera de intimidad y vulnerabilidad. La ausencia de contexto narrativo invita a la reflexión sobre la identidad individual y la representación del retrato como un estudio psicológico más que como una mera reproducción física. Se percibe una tensión entre la inocencia infantil sugerida por la figura y la severidad impuesta por el estilo artístico, lo cual podría interpretarse como una exploración de temas relacionados con la pérdida de la inocencia o la fragilidad de la existencia. La firma del artista, ubicada en la esquina inferior derecha, es discreta pero presente, marcando su autoría sobre esta imagen contemplativa y evocadora.