Pinturicchio – The Prophet Zachariah and the Persian Sibyl
Ubicación: Vatican Museums (fresco) (Musei Vaticani (murales)), Vatican.
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La figura masculina parece estar emergiendo de un torbellino de luz o fuego, que se extiende desde su cuerpo hasta el borde del círculo. Su postura es modesta, casi reverencial, como si estuviera ofreciéndose o recibiendo algo. La paleta de colores utilizada para él evoca la tierra, lo terrenal y quizás, una purificación a través del sufrimiento.
La mujer, por su parte, se presenta con un atuendo verde que contrasta con los tonos cálidos de la figura masculina. Su mirada es directa, pero no confrontacional; transmite una sensación de sabiduría y contemplación. El gesto de su mano, apoyada sobre su pecho, podría interpretarse como una señal de humildad o de entrega a la divinidad.
Un elemento crucial en la composición es el rollo de pergamino que se despliega entre las dos figuras. Este objeto, inscrito con caracteres latinos, introduce un componente textual y narrativo a la escena. La inscripción parece ser una cita o una referencia a una profecía, sugiriendo una conexión entre los personajes representados y un mensaje divino.
La atmósfera general de la obra es de recogimiento y misterio. El uso del color, con su contraste entre tonos cálidos y fríos, contribuye a crear una sensación de tensión espiritual. La luz, aunque presente en el torbellino que rodea a la figura masculina, no ilumina completamente la escena; más bien, crea sombras y resalta ciertos detalles, acentuando así el carácter simbólico de la pintura.
Subtextualmente, se puede inferir una relación entre la figura masculina, posiblemente un profeta, y la mujer, identificada como una sibila. La sibila, tradicionalmente asociada con la adivinación y la transmisión de mensajes divinos, parece estar recibiendo o interpretando la revelación del profeta. El pergamino actúa como mediador, conectando a los personajes con el mensaje que transmiten. El círculo que enmarca la escena podría simbolizar la totalidad divina, sugiriendo que esta interacción entre el profeta y la sibila forma parte de un plan cósmico más amplio. La composición invita a la reflexión sobre temas como la fe, la revelación, la interpretación de los signos divinos y la relación entre lo terrenal y lo celestial.