Franz Werner von Tamm – Still life with rabbits, flowers and fruit; Stillleben mit Kaninchen, Blumen und Früchten
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La iluminación es crucial para la atmósfera de la obra. Una fuente lumínica, probablemente proveniente del frente e izquierda, ilumina con intensidad los objetos principales, revelando texturas y volúmenes con gran detalle. El conejo, situado en primer plano, se beneficia especialmente de esta luz, resaltando su pelaje blanco y sus ojos rosados que capturan la atención del espectador. La luz también modela las formas de las flores y el jarrón, creando un juego de luces y sombras que aporta profundidad a la escena.
El jarrón amarillo, con su superficie rugosa y brillante, actúa como punto focal central. Las flores que emana –rosas blancas y rosas pálidas, geranios rojos y azules– se agrupan en una exuberante exhibición de color y forma. La variedad cromática es notable; el rojo intenso de los geranios contrasta con la suavidad de las rosas, mientras que el azul aporta un toque de frescura a la composición.
Las frutas rojas, situadas estratégicamente alrededor del conejo y el jarrón, añaden una nota de sensualidad y abundancia. Su superficie brillante sugiere madurez y jugosidad. La vegetación en segundo plano, aunque menos definida, contribuye a crear un ambiente boscoso y misterioso.
Más allá de la representación literal de los objetos, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la transitoriedad de la belleza. El conejo, símbolo de fertilidad y abundancia, se encuentra en proximidad con las flores, que representan la vida y el florecimiento, pero también su inevitable decadencia. Las frutas maduras aluden a la inminente descomposición. La oscuridad del fondo acentúa esta sensación de temporalidad, sugiriendo un ciclo constante de creación y destrucción.
El autor parece interesado en explorar la relación entre lo efímero y lo permanente, invitando al espectador a contemplar la belleza intrínseca de los objetos cotidianos mientras se reconoce su naturaleza transitoria. La meticulosa ejecución técnica y el detallado estudio del naturalismo sirven para intensificar esta reflexión melancólica sobre la condición humana y el paso del tiempo.