Divina Commedia – 088 Purgatory, Second terrace - Dante and Virgil with the Envious and their cloaks
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En primer plano, tres figuras centrales destacan: dos hombres vestidos con túnicas de colores contrastantes – uno en un rosa intenso y el otro en un azul profundo – acompañan a un grupo de individuos ataviados con hábitos marrones y cabezas cubiertas. Los hombres de túnica parecen guiar o supervisar al grupo, que se presenta como una especie de procesión forzada. La palidez de la piel de los penitentes contrasta notablemente con el color terroso de sus ropas y del entorno.
El gesto de los dos hombres de frente es significativo: uno parece señalar hacia adelante, indicando un camino o destino; el otro se inclina ligeramente, como en una actitud de respeto o quizás de condescendencia. La disposición de las figuras sugiere una jerarquía, donde los dos primeros ocupan una posición superior y los otros parecen estar sometidos a su guía.
El simbolismo del paisaje es crucial. La roca desnuda puede interpretarse como la representación de la aridez espiritual y la dificultad inherente al proceso de purificación. Las estrellas, aunque presentes, no ofrecen consuelo sino que acentúan la sensación de aislamiento y desolación. La ausencia de vegetación refuerza esta impresión de un lugar inhóspito y carente de vida.
Los hábitos marrones de los penitentes sugieren humildad y arrepentimiento, mientras que el hecho de que estén descalzos enfatiza su vulnerabilidad y la severidad de su castigo. La repetición de las figuras en el grupo sugiere una multitud de almas sometidas a un mismo proceso expiatorio.
Subyace aquí una reflexión sobre la envidia, como pecado capital. La postura encorvada y la mirada baja de los penitentes sugieren vergüenza y arrepentimiento por sus acciones pasadas. La composición general transmite una sensación de pesadez moral y la dificultad del camino hacia la redención. El uso del color es deliberado: el rosa, asociado a la caridad o al amor divino, contrasta con el azul, que puede simbolizar la lealtad o la verdad, sugiriendo quizás un equilibrio entre estas virtudes en los guías. La escena evoca una atmósfera de solemnidad y contrición, invitando a la reflexión sobre la naturaleza del pecado y la búsqueda del perdón.