Pierre-Narcisse Guerin – Phaedra and Hippolytus
Ubicación: Louvre (Musée du Louvre), Paris.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, una figura masculina, vestida con una túnica blanca y portando un arco, se proyecta hacia adelante con un gesto expansivo, como si advirtiera o anunciara algo crucial. A su lado, un perro pequeño lo acompaña, añadiendo una nota de lealtad o quizás de presagio inquietante. Su postura es activa, dinámica, contrastando con la quietud que reina en el resto del grupo.
En segundo plano, tres figuras se encuentran sentadas sobre un sillón ricamente decorado. Un hombre mayor, con barba y vestimenta verde, parece sumido en una profunda reflexión o preocupación. A su lado, una mujer de cabellos oscuros, ataviada con una túnica amarilla, muestra una expresión ambivalente: entre la angustia y la resignación se intuye un dolor contenido. Una tercera figura femenina, más difusa y ubicada parcialmente tras la mujer, observa la escena con una mirada que sugiere conocimiento o participación en los eventos que están por desarrollarse.
El uso de la luz es significativo. Ilumina principalmente a la figura del hombre con el arco, resaltando su importancia en la narrativa visual. El resto de la escena se sumerge en una penumbra que acentúa la atmósfera de misterio y fatalidad. La paleta cromática es rica pero contenida, dominada por tonos verdes, amarillos y ocres, que contribuyen a crear un ambiente opresivo y melancólico.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como el destino trágico, la profecía, la culpa y las consecuencias de los actos humanos. El gesto del hombre con el arco podría interpretarse como una advertencia sobre un futuro inevitablemente sombrío. La postura de los personajes sentados sugiere una aceptación resignada ante un destino adverso. La presencia del perro, a menudo asociado con la lealtad pero también con la muerte en la simbología clásica, refuerza esta sensación de fatalidad inminente. El conjunto evoca una atmósfera de tensión dramática y presagio, sugiriendo que los personajes están atrapados en una red de circunstancias que escapan a su control.