Neree De Grace – La Lecon DEquitation
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La figura ecuestre es particularmente llamativa. La niña, ataviada con un atuendo verde adornado con elementos vegetales en su cabeza, irradia una serenidad inusual, casi distante. Su expresión es contemplativa, y la postura sobre el caballo sugiere una lección de equitación que trasciende lo meramente técnico; se intuye una transmisión de conocimiento o un ritual iniciático. La niña sentada sobre ella, con un vestido rojo, parece absorta en sus propios pensamientos, observando algo fuera del campo visual inmediato.
El caballo, imponente y de coloración contrastante, es conducido por una rienda que une a la figura ecuestre con la niña acompañante. Esta conexión física simboliza quizás una relación de dependencia o guía, donde la experiencia se transmite de generación en generación.
En el fondo, un castillo medieval se alza sobre una colina, sugiriendo un contexto histórico y social específico, aunque su función dentro de la narrativa es ambigua. A la derecha del cuadro, un pequeño grupo de animales –vacas– pastan tranquilamente, integrándose en la atmósfera idílica del paisaje.
La paleta de colores es vibrante y saturada, con predominio de verdes, rojos y azules que contribuyen a crear una sensación de irrealidad y fantasía. La pincelada es expresiva y ligeramente tosca, reforzando el carácter infantil y naíf de la obra.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la transmisión del conocimiento, las relaciones intergeneracionales y la pérdida de la inocencia. El castillo en el fondo puede simbolizar un pasado idealizado o una tradición que se intenta preservar. La figura ecuestre, con su actitud serena y distante, podría representar una autoridad o un modelo a seguir, mientras que la niña acompañante encarna la curiosidad y la necesidad de aprendizaje. En definitiva, la obra invita a la reflexión sobre los roles sociales, las expectativas culturales y el paso del tiempo en el contexto de una infancia idealizada.