Anthony Van Dyck – Jesus Crucified (follower)
Ubicación: Borghese gallery, Rome (Galleria Borghese).
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En el centro de la composición, se observa una figura masculina desnuda, crucificada sobre un madero rústico y oscuro. El cuerpo presenta evidentes signos de sufrimiento físico: heridas visibles en las manos y los pies, así como marcas alrededor de la cabeza que sugieren una corona de espinas. La musculatura está tensa, indicando el peso del cuerpo y la agonía del momento.
El autor ha empleado un fuerte claroscuro; la luz incide directamente sobre el torso y la cara del personaje crucificado, resaltando su blancura y creando contrastes dramáticos con las sombras que envuelven el resto de la escena. Esta técnica enfatiza la vulnerabilidad y el dolor del sujeto.
La figura se alza sobre una superficie rocosa e irregular, posiblemente un monte o peñasco. En el fondo, se vislumbran formas montañosas difusas y oscuras, lo que contribuye a crear una atmósfera sombría y desolada. A la derecha de la imagen, se aprecia una vegetación escasa y retorcida, mientras que en el lado izquierdo, un objeto triangular oscuro podría interpretarse como una estructura o símbolo.
Sobre la cabeza del personaje crucificado, se distingue una cartela con inscripciones ilegibles. Este elemento sugiere la presencia de un texto importante, posiblemente relacionado con las causas o consecuencias del sufrimiento representado.
En la base de la cruz, se observa una calavera y frutos caídos, elementos que tradicionalmente aluden a la mortalidad y el sacrificio. La calavera, en particular, evoca el recuerdo de Adán y su descendencia, vinculando el sacrificio con la redención del pecado original.
La pintura transmite una sensación intensa de dolor, soledad y desesperación. El tratamiento de la luz y las sombras, así como la representación realista del cuerpo sufriente, buscan generar empatía en el espectador y transmitir la magnitud del sacrificio que se está llevando a cabo. La atmósfera sombría y desolada refuerza esta impresión, sugiriendo un momento de profunda crisis espiritual y existencial. El autor parece querer enfatizar la dimensión humana del sufrimiento, más allá de cualquier connotación religiosa o simbólica específica.