Knight, Death and the Devil Durer Engravings (1471-1528)
Durer Engravings – Knight, Death and the Devil
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Pintor: Durer Engravings
"El caballero, la muerte y el diablo" es un grabado medieval de Durero que representa a un caballero cristiano cabalgando por un estrecho barranco. Su caballo se pavonea con orgullo, llevando al jinete con dignidad y facilidad a pesar de que el caballero va vestido con una armadura. Un perro corre bajo los cascos del caballo tratando de seguirle el ritmo, el propio caballero lleva una lanza al hombro y una espada en su vaina en la cadera, sólo mira hacia delante sin girar la cabeza, aunque sus desagradables y aterradores compañeros caminan a su lado. La muerte, montada en un caballo demacrado y pálido, aferra un reloj de arena en su huesuda mano, recordando al caballero que su viaje terrenal no es eterno.
Descripción del grabado de Alberto Durero "El caballero, la muerte y el diablo"
"El caballero, la muerte y el diablo" es un grabado medieval de Durero que representa a un caballero cristiano cabalgando por un estrecho barranco. Su caballo se pavonea con orgullo, llevando al jinete con dignidad y facilidad a pesar de que el caballero va vestido con una armadura.
Un perro corre bajo los cascos del caballo tratando de seguirle el ritmo, el propio caballero lleva una lanza al hombro y una espada en su vaina en la cadera, sólo mira hacia delante sin girar la cabeza, aunque sus desagradables y aterradores compañeros caminan a su lado.
La muerte, montada en un caballo demacrado y pálido, aferra un reloj de arena en su huesuda mano, recordando al caballero que su viaje terrenal no es eterno. Está trenzado con serpientes, no tiene ojos, y el hecho de que triunfe en último lugar parece una injusticia. El diablo camina detrás, con una lanza al hombro, su cara miserable, como de cerdo, estirada - es como un mendigo en la mesa de otro. Pero en cuanto el caballero tropiece, se abalanzará sobre el caído y lo desgarrará con sus afilados colmillos de cerdo.
Y en el fondo del desfiladero hay calaveras, huesos, un lagarto solitario, una daga que se había caído de la mano de alguien. Todo esto fue dejado atrás por los anteriores caballeros que habían vacilado, que no pudieron reunir su miedo y canalizarlo hacia adelante. Cuya armadura de fe se había resquebrajado bajo la mirada de la muerte.
El caballero vivo no conoce el miedo. Está protegido por la presencia de Dios a su espalda. Así como su cuerpo está revestido de una armadura que no permite que otro lo atraviese, su alma está revestida de una fe que resiste toda tentación. A pesar de la vaga sensación de peligro que evoca el cuadro, ¿podrá el caballero escapar sano y salvo, capaz de resistir los ojos vacíos de la muerte? - uno cree lo mejor.
El caballero avanza con mucha seguridad, y su caballo siente la confianza de su amo, y en vano no aumenta su paso. Camina lentamente, majestuosamente, sin un poco de miedo. Sólo el perro, muy consciente de los peligros que corren los compañeros de su amo, parece asustado y corre hacia delante, batiendo a duras penas a su caballo.
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A su izquierda, una criatura esquelética, personificación de la Muerte, cabalga también sobre un caballo demacrado. Su figura, aunque igualmente montada, carece de la vitalidad del caballero; se presenta como una sombra, casi translúcida. A la derecha, una bestia grotesca con rasgos caprinos y cuernos prominentes –una representación del Diablo– lo sigue de cerca. La mirada fija y penetrante de esta criatura sugiere una observación constante y malévola.
El terreno bajo los cascos de los caballos está cubierto de huesos y cráneos, símbolos evidentes de la mortalidad y el fracaso. Un pequeño perro, también esquelético, se encuentra a sus pies, reforzando la idea de la omnipresencia de la muerte. En el fondo, un castillo distante y una vegetación raquítica sugieren un mundo en decadencia o quizás un destino inalcanzable.
El caballero ignora deliberadamente las figuras que lo persiguen. Su postura erguida, su lanza apuntando hacia adelante y su armadura intacta denotan valentía, determinación e incluso arrogancia. Sin embargo, esta actitud puede interpretarse como una negación de la realidad o una búsqueda ciega de un objetivo sin considerar los peligros inherentes a la existencia.
El grabado parece explorar temas relacionados con la vanidad humana, la inevitabilidad de la muerte y la tentación del mal. La figura del caballero podría representar el ideal de honor y virtud, pero su viaje a través de este paisaje infernal sugiere que incluso las personas más nobles no están inmunes al sufrimiento y la destrucción. El contraste entre los tres personajes –el guerrero, la Muerte y el Diablo– plantea preguntas sobre la naturaleza del bien y el mal, la fragilidad de la vida y la lucha constante contra las fuerzas oscuras que acechan a la humanidad. La obra sugiere una crítica implícita a la búsqueda terrenal de gloria y poder, enfatizando la importancia de la humildad y la aceptación de la propia mortalidad.