Durer Engravings – Saint Jerome, the penitent in the desert
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El entorno es fundamental para comprender la escena. Un paisaje rocoso y accidentado domina el plano visual, con una vegetación escasa pero detallada: palmeras, pinos y maleza que se aferran a las grietas de la piedra. Una cadena montañosa se eleva en el fondo, difuminándose en la lejanía, mientras que un cuerpo de agua, posiblemente un río o lago, serpentea por el paisaje, ofreciendo una ligera sensación de alivio visual frente a la aridez circundante. En la distancia, se intuyen construcciones humanas, quizás una ciudadela o monasterio, que sugieren una conexión con la civilización desde la cual este hombre parece haberse distanciado.
Un elemento particularmente llamativo es la presencia del león, que yace plácidamente a los pies de la figura arrodillada. La relación entre ambos es ambigua: el león no muestra signos de amenaza, sino una especie de protección o compañía silenciosa. Esta simbología podría aludir a la domesticación de lo salvaje, tanto en el sentido literal (el control sobre un animal peligroso) como en el metafórico (la superación de los instintos primarios).
La técnica del grabado es notable por su meticulosidad y riqueza de detalles. El uso del claroscuro acentúa las texturas de la piedra y la vegetación, creando una atmósfera de solemnidad y aislamiento. Las líneas finas y precisas definen con claridad cada elemento de la composición, desde los pliegues de la vestimenta hasta las hojas de los árboles.
Subtextualmente, esta obra parece explorar temas como el arrepentimiento, la búsqueda espiritual y la renuncia a lo mundano. La figura del hombre representa una lucha interna entre el deseo y la disciplina, entre la conexión con la sociedad y la necesidad de introspección. El paisaje desolado simboliza las dificultades y pruebas que enfrenta en su camino hacia la redención, mientras que la presencia del león sugiere la posibilidad de encontrar consuelo y fortaleza incluso en los lugares más inhóspitos. La ciudadela distante podría representar el mundo al que ha renunciado, o quizás una promesa de refugio futuro. En definitiva, se trata de una reflexión sobre la condición humana y la búsqueda de un sentido trascendente en medio de la adversidad.