Durer Engravings – Opening of the fifth and sixth seals
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El grabado presenta una escena de caos y turbulencia extrema, dominada por un intenso dinamismo vertical. En la parte superior, se observa una estructura arquitectónica que recuerda a un templo o altar elevado sobre nubes densas. Dentro de esta construcción, figuras angelicales tocan instrumentos musicales; su actitud sugiere solemnidad y quizás anticipación.
Desde este espacio celestial desciende un haz de luz potente que ilumina una multitud agolpada en la parte inferior del grabado. Esta masa humana se encuentra inmersa en un estado de sufrimiento y desesperación. Las figuras, representadas con gran detalle anatómico a pesar de su reducido tamaño, exhiben gestos de angustia, plegarias y lucha.
En el primer plano, se distinguen cuerpos caídos, animales salvajes –caballos prominentes– y elementos que sugieren la guerra y la destrucción: armas rotas, objetos dispersos y un paisaje desolado. La presencia de figuras ecuestres, algunas con semblantes amenazantes, refuerza esta idea de conflicto bélico.
La composición se caracteriza por una fuerte diagonal descendente, acentuada por el haz de luz y la dirección del movimiento de las figuras. Esta línea divisoria parece separar el ámbito celestial, ordenado y musical, del terreno terrenal, caótico y violento.
El uso intensivo del claroscuro, logrado mediante el grabado en madera, enfatiza los contrastes entre la luz y la sombra, creando una atmósfera dramática y opresiva. La multitud se agolpa de manera apretada, casi sin espacio entre las figuras, lo que transmite una sensación de claustrofobia y desesperación colectiva.
Subtextos potenciales: El grabado parece aludir a un evento cataclísmico o juicio final. La luz descendente podría interpretarse como la manifestación divina, mientras que el caos en la tierra representa las consecuencias del pecado humano y la inminencia del castigo. La presencia de ángeles tocando instrumentos musicales sugiere una banda sonora para este evento apocalíptico, quizás un lamento o una advertencia. Los caballos y los guerreros podrían simbolizar la guerra, la muerte y la destrucción que acompañan al fin de los tiempos. En general, el grabado transmite un mensaje pesimista sobre la condición humana y la fragilidad del orden terrenal frente a las fuerzas divinas.