Durer Engravings – Flagellation
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La técnica del grabado es notable por su meticulosidad; cada línea, cada sombra está cuidadosamente definida para crear una sensación de volumen y realismo. La luz incide sobre los cuerpos desde un punto no especificado, acentuando la musculatura de los flageladores y el sufrimiento en el rostro del hombre atado. Se aprecia una gran atención al detalle en la representación de las texturas: la rugosidad de la columna, la suavidad de la piel, la aspereza de las coronas de espinas.
La disposición de los personajes es significativa. La figura central, sometida a la tortura, se presenta con un gesto que sugiere tanto dolor como resignación. Los flageladores, aunque muestran una expresión severa, no son caricaturas de crueldad; su postura y sus rostros sugieren una complejidad emocional más profunda. La columna, además de ser el soporte físico del prisionero, funciona como un elemento arquitectónico que delimita el espacio y refuerza la sensación de opresión.
Más allá de la representación literal de la flagelación, la obra sugiere subtextos relacionados con el poder, la justicia y la redención. La presencia de las coronas de espinas en los flageladores podría interpretarse como una alusión a la propia figura del Cristo crucificado, sugiriendo una inversión paradójica de roles o una reflexión sobre la naturaleza del sufrimiento humano. El espacio arquitectónico, con su columna imponente y su iluminación dramática, evoca un ambiente de solemnidad y misterio. La disposición de los personajes invita a la contemplación sobre la condición humana, el abuso de poder y la búsqueda de significado en medio del dolor. La composición, aunque aparentemente simple, encierra una complejidad narrativa que trasciende la mera representación de un acto violento.