Carlo Crivelli – Carlo Crivelli
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En esta composición, se observa una disposición de elementos florales y un objeto decorativo sobre una superficie arquitectónica. La escena está estructurada como si fuera un nicho o altar, delimitado por una cornisa dorada que se extiende horizontalmente en la parte superior. Esta cornisa presenta una ornamentación vegetal estilizada, con hojas y flores que sugieren un jardín idealizado.
El foco central de la pintura es un jarrón de forma cónica, ricamente decorado con motivos vegetales entrelazados. De él emergen tallos con flores blancas, presumiblemente lirios, junto a rosas de tonalidades rosadas y carmín. La disposición de las flores no parece naturalista; más bien, se organizan de manera formal y simétrica, enfatizando su belleza individual y la armonía del conjunto.
En el primer plano, sobre la superficie horizontal que sirve como base para el jarrón, encontramos una única rosa pálida, un fruto rojo (posiblemente una cereza o granada) y una vela apagada. La presencia de la vela extinguida introduce una nota de melancolía y transitoriedad. El fruto, con su color intenso, contrasta con la palidez de la rosa y la oscuridad de la vela, creando un juego visual que atrae la atención del espectador.
La superficie sobre la que se apoyan estos objetos parece ser una estructura pétrea, posiblemente parte de un monumento o altar. En ella se aprecia una inscripción en caracteres latinos, cuya legibilidad es limitada debido a su tamaño y al estado de conservación. La inscripción añade una capa de significado simbólico, sugiriendo una conexión con una tradición cultural o religiosa específica.
La iluminación es uniforme y suave, sin sombras marcadas que definan la volumetría de los objetos. Esto contribuye a crear una atmósfera solemne y contemplativa. El uso del dorado en la cornisa y el jarrón sugiere riqueza y valor, tanto material como simbólico.
En términos subtextuales, la pintura podría interpretarse como una memento mori, un recordatorio de la fugacidad de la vida y la inevitabilidad de la muerte. La rosa pálida simboliza la belleza efímera, el fruto representa la fertilidad y la abundancia, mientras que la vela apagada alude a la pérdida y el final. El jarrón con sus flores podría interpretarse como una ofrenda o un símbolo de esperanza en medio de la transitoriedad. La inscripción, aunque ilegible en su totalidad, refuerza la idea de una conexión con valores perdurables y trascendentes. En definitiva, se trata de una obra que invita a la reflexión sobre el paso del tiempo, la belleza, la pérdida y la espiritualidad.