Johan Zakarias Blackstadius – Two Peasant Girls Listening to the Playing of the Water-Sprite
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El paisaje circundante está dominado por un torrente de agua que se precipita desde una altura considerable, creando una cascada imponente y generando una atmósfera cargada de humedad y misterio. La vegetación es densa y oscura, contribuyendo a la sensación de aislamiento y lo sobrenatural. La luz, tenue y difusa, parece emanar de un punto indefinido en el cielo, iluminando selectivamente las figuras principales y acentuando la profundidad del espacio.
El elemento más intrigante reside en la presencia de una figura fantasmal que emerge de la espuma de la cascada: se trata de una representación estilizada de un ser acuático, posiblemente un espíritu o ninfa, que parece estar tocando un instrumento musical –una especie de arpa–. Esta entidad, apenas visible y envuelta en la bruma, sugiere una conexión entre el mundo terrenal y uno más allá de lo tangible, un reino poblado por seres míticos y fuerzas naturales indómitas.
La disposición de las figuras es significativa: la joven que extiende su brazo parece ser la líder o mediadora entre el grupo y el espíritu del agua. La segunda figura, ligeramente detrás y con una expresión más contenida, podría representar la duda, la timidez o la reverencia ante lo desconocido. El largo palo que sostiene la segunda campesina no solo sirve como apoyo físico, sino también como un vínculo visual que conecta a las jóvenes con el espectador, invitándonos a compartir su experiencia de asombro y contemplación.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con la naturaleza, la fealdad del mundo rural, la conexión entre lo humano y lo sobrenatural, y la capacidad de la imaginación para transformar la realidad cotidiana en un espacio de ensueño y misterio. La atmósfera melancólica y el simbolismo ambiguo invitan a una interpretación subjetiva, dejando al espectador la tarea de completar el relato visual y desentrañar los secretos que se esconden tras la cortina de agua. La pintura evoca una sensación de nostalgia por un mundo perdido, donde la magia y lo inexplicable aún tenían cabida en la vida cotidiana.