Frida Kahlo – Nature vivante
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, una profusión de frutas ocupa el espacio central. Naranjas, pitahayas, kiwis y otras especies se agrupan con una vitalidad casi palpable. Sus colores vibrantes –amarillos intensos, púrpuras profundos, verdes contrastantes– contribuyen a la sensación de riqueza y generosidad. La disposición no parece obedecer a una lógica espacial convencional; las frutas parecen surgir de un espacio indefinido, creando una impresión de abundancia ilimitada.
Sobre este conjunto frutal, se alza una paloma blanca, figura que introduce una dimensión espiritual en la escena. Su presencia sugiere paz, pureza y quizás, una conexión con lo divino. La paloma no interactúa directamente con las frutas; permanece como un observador silencioso, elevándose por encima de la materialidad terrenal.
El fondo se caracteriza por una atmósfera onírica y difusa. Dos formas circulares doradas flotan en el espacio, evocando imágenes del sol o quizás de cuerpos celestes. Estas esferas irradian luz, creando un halo místico que envuelve toda la composición. La textura del fondo parece ser rugosa, casi como si estuviera hecha de pequeños fragmentos, lo que refuerza la impresión de una realidad fragmentada y simbólica.
En la parte inferior, inscrita en una banda horizontal, se lee una serie de caracteres repetidos: NATURALÉZAVMMA. Esta inscripción añade un elemento intrigante a la obra. La repetición de las letras sugiere una especie de mantra o invocación, mientras que la combinación inusual de palabras podría aludir a una conexión entre la naturaleza, el espíritu y quizás, una entidad o concepto desconocido representado por MMMA.
En general, la pintura transmite un mensaje complejo sobre la relación entre lo terrenal y lo espiritual, lo material y lo trascendental. La exuberancia de la naturaleza se combina con elementos simbólicos que invitan a la reflexión sobre los misterios del universo y el lugar del ser humano en él. El uso de colores intensos, texturas contrastantes y una composición poco convencional contribuyen a crear una atmósfera de ensueño y asombro.