Angelica Kauffmann – Portrait of a woman, traditionally identified as Lady Hervey
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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La modelo está representada de tres cuartos, una postura convencional para retratos femeninos de la época, permitiendo una visión tanto del rostro como de parte del torso. Su expresión es serena, casi melancólica; los ojos, ligeramente desviados, sugieren un pensamiento interno o una leve tristeza. La boca se esboza en una sonrisa contenida, que no llega a iluminar completamente el semblante.
El cabello, peinado con elaborada complejidad, está recogido en un moño alto y adornado con una turbante de seda blanca, decorado con detalles dorados. Este adorno, más allá de su valor estético, podría indicar un cierto gusto por lo exótico o una referencia a la moda europea de la época. La piel es delicada, tratada con una sutil gradación de tonos que realza su luminosidad.
El vestido, de colores claros y tejidos ricos, presenta un cuello bajo adornado con encajes y detalles dorados que reflejan la luz. El corte del vestido, aunque elegante, no es excesivamente elaborado, lo que podría indicar una transición hacia una estética más sobria y funcional. La paleta cromática se centra en tonos pastel: blancos, cremas, rosas pálidos y toques de dorado, creando una atmósfera suave y refinada.
En cuanto a los subtextos, la pintura transmite una sensación de elegancia discreta y un cierto aire de misterio. El retrato no busca exhibir riqueza ostentosa, sino más bien proyectar una imagen de sofisticación y buen gusto. La mirada ligeramente desviada y la sonrisa contenida sugieren una complejidad interior que invita a la reflexión. La composición ovalada, al encerrar a la figura, podría simbolizar tanto su aislamiento como su singularidad dentro de un contexto social específico. El uso de la luz es fundamental para crear una atmósfera de intimidad y resaltar los detalles más importantes del rostro y el vestido, contribuyendo a la impresión general de refinamiento y elegancia.