Antonio Reverte – ls Reverte NotaNo3-2000
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el frente, un terreno irregular, marcado por líneas gruesas y pinceladas expresivas, sugiere campos cultivados o zonas rocosas. La textura es palpable; la pintura parece haberse aplicado con vigor, casi con impasto en algunos puntos, lo cual acentúa la sensación de materialidad y presencia física del lugar.
Un conjunto de edificaciones blancas, típicas de la arquitectura rural española, se agrupa en el centro de la composición. Estas construcciones, aunque reconocibles como viviendas o dependencias agrícolas, están tratadas con cierta abstracción, perdiendo detalles específicos para integrarse en la atmósfera general del paisaje. No son representaciones realistas, sino más bien sugerencias arquitectónicas que contribuyen a la sensación de un lugar arraigado y tradicional.
El cielo ocupa una parte considerable de la superficie pictórica. Predominan los tonos blancos y amarillos, indicativos de una luz solar intensa y directa. La pincelada es suelta y dinámica, transmitiendo una impresión de movimiento y vitalidad. Las montañas lejanas se dibujan con contornos vagos y colores apagados, creando un efecto de perspectiva aérea que refuerza la sensación de inmensidad del espacio.
La atmósfera general es de calma y serenidad, aunque la intensidad cromática y la pincelada enérgica sugieren una vitalidad latente. El autor parece interesado no tanto en reproducir fielmente la realidad visible como en captar la esencia misma del lugar: su luz, sus colores, su carácter distintivo.
Subtextualmente, se puede interpretar esta obra como una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, o como una evocación de la memoria colectiva asociada a un paisaje rural tradicional. La ausencia de figuras humanas refuerza la idea de un espacio deshabitado, donde la naturaleza es protagonista indiscutible. La pincelada expresiva y la paleta cromática intensa sugieren también una cierta subjetividad en la percepción del artista, quien no se limita a observar sino que interpreta y transmite sus propias emociones ante el paisaje.