Edvard Munch – 12
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La composición se divide en dos zonas bien diferenciadas: a izquierda, el retrato del hombre; a derecha, el panorama nevado. Esta división no es meramente espacial, sino que sugiere una separación entre el individuo y su entorno, acentuando su aislamiento. El rostro del retratado ocupa gran parte de la superficie pictórica, enfatizando su expresión sombría. Los rasgos son marcados por arrugas profundas, los ojos transmiten una sensación de cansancio y resignación, y la boca se curva en un gesto que podría interpretarse como tristeza o desilusión. La paleta cromática utilizada para el rostro es cálida, con tonos rojizos que intensifican la impresión de sufrimiento interno.
El hombre viste ropa oscura, lo cual contribuye a su apariencia austera y solitaria. El contorno del cuerpo se difumina ligeramente, integrándolo en el fondo rojo-anaranjado que lo envuelve. Este color, aunque cálido, no aporta confort; más bien, parece intensificar la sensación de opresión psicológica.
La ventana actúa como un marco dentro del cuadro, delimitando la vista al exterior. A través de ella se aprecia un paisaje invernal con ramas desnudas cubiertas de nieve. La representación de este paisaje es expresionista: las líneas son angulosas y distorsionadas, lo que sugiere una naturaleza hostil y amenazante. La perspectiva es poco convencional; el plano de la ventana parece acercarse al espectador, creando una sensación de inmediatez y claustrofobia.
En la parte inferior del cuadro, se observan objetos indefinidos sobre un repisa o estante, cuya forma se adivina a través de las sombras. Estos elementos, aunque secundarios, contribuyen a crear una atmósfera de misterio y ambigüedad.
La pintura evoca temas como el paso del tiempo, la soledad, la decadencia física y la confrontación con la propia mortalidad. La figura del hombre mayor parece representar un arquetipo de la condición humana, marcada por el sufrimiento y la pérdida. El contraste entre el interior y el exterior sugiere una reflexión sobre la relación entre el individuo y el mundo que lo rodea, así como sobre la búsqueda de sentido en medio de la adversidad. La técnica expresionista utilizada permite al artista transmitir no solo una apariencia física, sino también un estado emocional profundo y complejo.