img672 Edvard Munch (1863-1944)
Edvard Munch – img672
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Pintor: Edvard Munch
La adolescente desnuda que encarna la reproducción de Edvard Munch de "Maduración" tiene un significado profundo y secreto. La chica, encaramada en una cama situada en la esquina de la habitación. La figura e imagen vertical de la adolescente se contrapone a la horizontal de la cama. A la izquierda está la principal fuente de luz, que cae sobre la pared, resaltando la delgadez muy enfermiza de la joven. Munch, en el proceso de elaboración de su pintura, representó a modelos atractivos y dejó un rastro de ligera vulgaridad.
Descripción del cuadro "Maduración" de Edvard Munch
La adolescente desnuda que encarna la reproducción de Edvard Munch de "Maduración" tiene un significado profundo y secreto. La chica, encaramada en una cama situada en la esquina de la habitación. La figura e imagen vertical de la adolescente se contrapone a la horizontal de la cama. A la izquierda está la principal fuente de luz, que cae sobre la pared, resaltando la delgadez muy enfermiza de la joven.
Munch, en el proceso de elaboración de su pintura, representó a modelos atractivos y dejó un rastro de ligera vulgaridad. Sin embargo, si se observa detenidamente la reproducción, se puede ver que no hay ninguna representación de la depravación en el cuadro. Munch representó a la niña con colores oscuros que simbolizan su vida y sus trágicos acontecimientos. La sombra negra que se cierne sobre la niña retrata un futuro ominoso y la incertidumbre de su maduración. También se pueden explicar los matices de color por el hecho de que el artista creía que la maduración era un periodo y un proceso difícil que podía dejar una marca en el alma de un individuo.
La joven representada en el cuadro ha adquirido sexualidad, pero se puede leer en sus ojos el miedo a la pasión desconocida. La chica está tratando de alejar lo desconocido, por lo que ha abierto los brazos.
En "Maduración", Munch consigue combinar la sexualidad y el miedo, y el cuadro suscita muchas preguntas y deseos de desentrañar el significado oculto. El espectador, como la niña, anhela con impaciencia y temor la dulzura de la maduración. El artista deja la cuestión abierta para que cada uno reconozca y entienda el proceso a su manera, ya que para uno puede ser aterrador y para otro una dulce anticipación. Lo que se verá en los ojos de esa niña es desconocido y es un misterio tan grande como el período de maduración y adolescencia. Lo más importante es afrontar esta incógnita con dignidad.
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La obra presenta una figura femenina desnuda, sentada en lo que parece ser el borde de un lecho o diván. Su postura es introspectiva; las rodillas están juntas y ligeramente elevadas, los brazos caen a sus costados con cierta languidez. La mirada de la mujer se dirige directamente al espectador, aunque carece de expresión definida, transmitiendo una sensación de vulnerabilidad y aislamiento.
El tratamiento del cuerpo es deliberadamente esquemático y poco idealizado. Las formas son alargadas y angulosas, con un énfasis en la palidez de la piel que contrasta fuertemente con el fondo oscuro y terroso. La ausencia de detalles anatómicos precisos sugiere una preocupación menos por la representación realista y más por la expresión de un estado emocional interno.
El espacio circundante es ambiguo y opresivo. Un arco sombrío se vislumbra detrás de la figura, evocando una sensación de encierro o amenaza inminente. La paleta cromática, dominada por tonos ocres, marrones y verdes apagados, refuerza esta atmósfera de angustia y melancolía.
La pincelada es visiblemente agitada y empastada, lo que contribuye a la intensidad emocional de la escena. No se perciben elementos narrativos claros; la obra parece centrarse en la representación de un momento de soledad extrema y desamparo. La figura femenina podría interpretarse como una alegoría del alma humana expuesta, confrontando su propia fragilidad y existencia finita. El lecho o diván, a pesar de ser un objeto asociado al descanso y la intimidad, se convierte aquí en un escenario de alienación y sufrimiento.
La sombra que se proyecta detrás de la figura sugiere una presencia perturbadora, posiblemente representando el miedo, la enfermedad o la muerte. En conjunto, la pintura transmite una profunda sensación de inquietud psicológica y existencial.