Félix Édouard Vallotton – Demijohn And Box
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Aquí se presenta una composición de naturaleza muerta que concentra la atención en objetos cotidianos, dispuestos sobre una superficie de madera oscura y pulida. El elemento central es un demijohn, o botella de vidrio verde, cuya forma bulbosa y cuello alargado capturan y refractan la luz, creando reflejos complejos en su interior. La transparencia del vidrio permite vislumbrar el espacio que contiene, sugiriendo una profundidad que invita a la contemplación.
A la derecha, un plato metálico, posiblemente de latón o bronce, resalta por su brillo intenso y superficie pulida. Su forma circular contrasta con las líneas curvas de la botella, generando un equilibrio visual. El metal irradia una luz propia, casi palpable, que lo distingue del resto de los objetos.
En el fondo, se observa una caja de madera toscamente construida, cuyo aspecto rústico introduce una nota de contraste con la elegancia de la botella y el plato. La caja parece estar ligeramente inclinada, sugiriendo inestabilidad o un movimiento sutil. A su lado, otra botella más pequeña, de color terroso, se integra en la composición como un elemento secundario, contribuyendo a la sensación de acumulación y al juego de volúmenes.
La iluminación es crucial para el efecto general. Proviene de una fuente lateral que modela los objetos, acentuando sus texturas y creando sombras profundas que enfatizan su volumen. La paleta cromática se limita a tonos verdes, marrones, dorados y ocres, contribuyendo a una atmósfera serena y melancólica.
Más allá de la mera representación de objetos, esta pintura parece explorar temas relacionados con la transitoriedad, el valor intrínseco de lo ordinario y la belleza que reside en la simplicidad. La disposición aparentemente aleatoria de los elementos sugiere una reflexión sobre el paso del tiempo y la acumulación de experiencias. El contraste entre la fragilidad del vidrio, la opulencia del metal y la solidez de la madera podría interpretarse como una metáfora de la vida misma: un equilibrio precario entre lo efímero y lo perdurable. La caja, con su aspecto desaliñado, introduce una nota de humildad y autenticidad que contrasta con el brillo artificial del plato. En definitiva, se trata de una obra que invita a la introspección y a la apreciación de los detalles más modestos.