Pieter Claesz – Banquet Still Life With A Crab On A Silver Platter
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En el centro de la escena, domina una bandeja de plata que sostiene un cangrejo, su carne expuesta y dispuesta con meticuloso detalle. A su alrededor se distribuyen diversas viandas: aceitunas verdes sobre una pequeña vajilla, unas cáscaras de limón junto a nueces y castañas, y una patata de piel rugosa que contrasta con la brillantez del metal. La abundancia de alimentos sugiere un banquete, pero la presencia de restos y cáscaras introduce una nota de transitoriedad y efímero placer.
A la derecha, dos recipientes de vidrio contienen líquidos de color rojizo intenso, presumiblemente vino. Uno es un vaso alto y cilíndrico, el otro, más globular y con un pie ornamentado que añade suntuosidad a la composición. Una vid, con sus hojas y racimos de uvas verdes, se entrelaza alrededor de los recipientes, creando una conexión visual entre la bebida y la naturaleza.
La paleta cromática es rica en tonos terrosos: ocres, marrones y grises que definen las texturas de los alimentos y el metal. El blanco del mantel actúa como un lienzo que acentúa la viveza de los colores y crea una sensación de profundidad. El uso del claroscuro intensifica el dramatismo de la escena, dirigiendo la atención hacia los elementos principales y sugiriendo una atmósfera de misterio.
Más allá de la mera representación de alimentos, esta pintura parece aludir a temas como la fugacidad de la vida (vanitas), la riqueza material y su inevitable deterioro, y la sensualidad del placer gastronómico. La disposición deliberada de los objetos, con sus contrastes de texturas y colores, invita a una reflexión sobre la naturaleza efímera de las posesiones terrenales y el paso ineludible del tiempo. El cangrejo, como símbolo de transformación y cambio, podría interpretarse como un recordatorio de la impermanencia de todo lo que nos rodea. La composición en su conjunto evoca una atmósfera de contemplación melancólica sobre los placeres mundanos.