Bartolome Esteban Murillo – The Prodigal Son Feasting with Courtesans
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Comentarios: 1 Ответы
ПОДЛИННИК
Ты сам-то подлинник иль нет?
Ответ затянет паутиной –
Страх – что паук, заткавший свет.
Ты подлинник? А может нет?
Жизнь кажется довольно длинной.
Но поезд пролетает – миг.
Гляди – кого вынос?.
Кто же
Ты сам, когда окрестный мир
Наваливается, тревожа.
Но поезд пролетает – миг.
Когда не подлинник ты сам –
Искать ответы на вопросы
И слать упрёки небесам
Бессмысленно – пойми, философ.
Когда не подлинник ты сам…
No se puede comentar Por qué?
La mesa, cubierta con un lienzo blanco inmaculado, está repleta de comida y vajilla, sugiriendo una abundancia desmedida. Sin embargo, esta generosidad material se ve empañada por la atmósfera general de decadencia y desenfreno. Los gestos de los personajes son ambiguos; el joven parece distraído o incluso ligeramente hastiado, mientras que las mujeres muestran expresiones que oscilan entre la coquetería y una cierta resignación.
A la izquierda, un hombre con turbante observa la escena desde una posición más alejada, su rostro parcialmente oculto en la sombra. Su presencia introduce una nota de juicio moral implícito; parece ser un espectador silencioso del comportamiento reprobable que se desarrolla ante él. En el extremo derecho, otra mujer, vestida con un atuendo más sencillo, observa la escena con una expresión difícil de interpretar: ¿comprensión, lástima o desaprobación?
El fondo, aunque difuso, revela elementos arquitectónicos y un paisaje brumoso que sugieren un entorno urbano decadente. La paleta de colores es rica pero apagada, dominada por tonos terrosos y ocres que contribuyen a la atmósfera sombría y moralmente ambigua de la obra.
Subtextualmente, el cuadro plantea interrogantes sobre la naturaleza del arrepentimiento, la indulgencia y las consecuencias de una vida dedicada al placer efímero. La yuxtaposición entre la opulencia material y la aparente falta de satisfacción en los rostros de los personajes sugiere una crítica implícita a la vanidad y la superficialidad. La presencia del hombre con turbante, como observador moral, refuerza esta interpretación, insinuando que el juicio final está pendiente. La composición general invita a la reflexión sobre la fragilidad humana y la búsqueda de significado más allá de los placeres terrenales.