Bartolome Esteban Murillo – The Return of the Holy Family from Egypt
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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En primer plano, una mujer vestida con un manto azul intenso sostiene la mano de un niño pequeño, quien a su vez extiende sus brazos en un gesto de asombro o reverencia. A su derecha, un hombre barbudo, ataviado con túnicas marrones y ocres, se encuentra sentado, sosteniendo un ramo de flores blancas. Su mirada está dirigida hacia el cielo, compartiendo la atención del grupo familiar.
La parte superior del cuadro está dominada por una multitud de personajes divinos. Se distingue una figura masculina anciana, con barba blanca y vestimenta profusa, que parece presidir la escena desde lo alto. A su alrededor, un conjunto de ángeles, algunos con expresiones serenas y otros mostrando alegría, se agrupan en nubes luminosas. Entre ellos, destaca una figura angelical femenina, ataviada con ropajes rojos, que irradia una intensa luz. Un pequeño ave blanca, presumiblemente simbolizando el Espíritu Santo, flota entre las figuras celestiales.
La iluminación es teatral y dirigida, enfocando la atención en los personajes principales y creando un contraste dramático entre la oscuridad terrenal y la luminosidad divina. La paleta de colores es rica y vibrante, con predominio del azul, el marrón y el dorado, que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y devoción.
Más allá de la representación literal de la escena, se pueden inferir varios subtextos. El gesto de las manos del niño sugiere una conexión directa con lo divino, mientras que la postura de los adultos denota respeto y sumisión ante un poder superior. La presencia de flores blancas en el ramo sostenido por el hombre podría simbolizar pureza, esperanza o victoria. La multitud angelical refuerza la idea de la intervención divina en los asuntos humanos, sugiriendo una protección celestial sobre la familia representada. El contraste entre la oscuridad del suelo y la luz del cielo acentúa la dicotomía entre lo terrenal y lo espiritual, invitando a la reflexión sobre la fe y la redención. La composición, en su conjunto, transmite un mensaje de esperanza, consuelo y devoción religiosa.