Bartolome Esteban Murillo (The Baptism of Christ) – Бартоломе Эстебан Мурильо - Крещение Христа
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El individuo que realiza el acto sacramental está vestido con una túnica de un rojo intenso, que contrasta fuertemente con la palidez de la piel del hombre en el agua. Sostiene un recipiente pequeño desde el cual parece verter líquido sobre la cabeza del bautizado. En su mano izquierda empuña un bastón coronado por una cruz, elemento clave para comprender la significación de la escena. La postura de esta figura es dinámica, con un pie apoyado sobre una roca que le sirve de pedestal y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, como si participara activamente en el ritual.
En la parte superior del cuadro, se aprecia un halo luminoso que irradia desde un punto central donde flota una paloma blanca. Esta ave simboliza, sin duda alguna, la presencia divina que consagra el acto de purificación. El cielo, representado con tonalidades cálidas y difusas, contribuye a crear una atmósfera mística y trascendente.
La composición se articula sobre fuertes contrastes lumínicos: la luz ilumina directamente las figuras principales, resaltando sus volúmenes y texturas, mientras que el fondo queda sumido en una penumbra que acentúa su protagonismo. El paisaje, esbozado de forma difusa a través del agua y detrás de la figura que bautiza, sugiere un entorno natural pero no define con precisión los elementos presentes, enfocando la atención en lo espiritual.
Subyace en esta representación una profunda reflexión sobre la divinidad, el sacrificio y la pureza. La desnudez del hombre en el agua puede interpretarse como símbolo de vulnerabilidad y entrega a la voluntad divina. El color rojo de la túnica del que bautiza podría aludir a su papel como intermediario entre lo terrenal y lo celestial. La cruz, por supuesto, es un emblema central de la fe cristiana, recordatorio del sacrificio redentor. La paloma, con su vuelo ligero y etéreo, representa el Espíritu Santo, la fuerza divina que bendice la ceremonia. En conjunto, la obra transmite una sensación de solemnidad y reverencia, invitando a la contemplación espiritual.