Lilla Cabot Perry – mountain village (japan) 1898-1901
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La montaña, imponente en la parte superior del lienzo, se presenta como un bloque difuso, casi etéreo, con sus contornos suavizados por la bruma o la distancia. Esta representación sugiere una reverencia hacia la naturaleza, pero también una cierta humildad ante su magnitud. La luz que ilumina las cumbres es tenue y uniforme, sin contrastes dramáticos, lo cual contribuye a esa impresión de serenidad.
En primer plano, un conjunto de construcciones se alza parcialmente ocultas por la vegetación. Se distingue una estructura con múltiples niveles, posiblemente una vivienda o un edificio público, cuya arquitectura revela influencias orientales. La disposición de los elementos arquitectónicos es asimétrica y fragmentada, sugiriendo una perspectiva no convencional que busca capturar la esencia del lugar más que su representación literal.
Una figura humana, diminuta en escala, se percibe caminando por un sendero que serpentea entre las edificaciones y hacia el fondo del paisaje. Su presencia introduce una nota de humanidad en la escena, pero también enfatiza la inmensidad del entorno natural. La figura parece insignificante frente a la grandiosidad de la montaña, lo cual podría interpretarse como una reflexión sobre la condición humana y su relación con el universo.
La pincelada es visible y expresiva, con trazos cortos y rápidos que sugieren movimiento y vitalidad. Esta técnica contribuye a crear una atmósfera vibrante y llena de matices sutiles. La ausencia de líneas definidas y la difuminación de los contornos refuerzan la impresión general de misterio e introspección.
En términos subtextuales, la obra podría interpretarse como una evocación de la armonía entre el hombre y la naturaleza, un tema recurrente en la cultura japonesa. También se puede leer como una reflexión sobre la transitoriedad del tiempo y la fugacidad de la existencia, simbolizada por la bruma que envuelve las montañas y la figura humana que se pierde en la distancia. La composición, con su énfasis en la atmósfera y la impresión visual, sugiere un interés por capturar no solo lo que es visible, sino también el sentimiento y la emoción que evoca el paisaje.