Marco Pino – Resurrection of Christ
Ubicación: Borghese gallery, Rome (Galleria Borghese).
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En la base, un grupo heterogéneo de figuras humanas se encuentra prostrado en tierra. Sus expresiones varían desde el asombro y la reverencia hasta el terror y la confusión. Algunos parecen intentar alcanzar al hombre que asciende, mientras que otros yacen derrotados, como si hubieran sido vencidos por una fuerza superior. La disposición de estas figuras sugiere un caos inicial, una conmoción generalizada ante lo que presencian.
El autor ha distribuido cuidadosamente los personajes alrededor del eje central formado por la ascensión. A ambos lados, se distinguen soldados romanos con armaduras y escudos, quienes parecen ser testigos directos del evento. Su presencia introduce una dimensión de poder terrenal y autoridad imperial frente a lo divino. La representación detallada de sus rostros y vestimentas sugiere un intento de anclar el relato en la realidad histórica.
El fondo se presenta como una neblina oscura, casi impenetrable, que acentúa la sensación de trascendencia del hombre que asciende. Esta oscuridad no es simplemente un vacío; parece sugerir un reino más allá de lo visible, un espacio espiritual donde reside la fuerza motriz de este evento milagroso.
La paleta cromática se caracteriza por tonos cálidos y terrosos en las figuras inferiores, contrastados con los dorados y blancos que emanan del hombre ascendente. Esta contraposición refuerza la dicotomía entre lo humano y lo divino, entre el sufrimiento terrenal y la redención espiritual.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, fe y trascendencia. La derrota de los soldados romanos puede interpretarse como una alegoría del triunfo del espíritu sobre la fuerza bruta, o de la victoria de la creencia sobre la razón. El asombro y el terror en los rostros de los presentes sugieren la dificultad de comprender lo divino, la incapacidad humana para abarcar plenamente la magnitud de un evento trascendental. La desnudez del hombre ascendente podría simbolizar su vulnerabilidad original, su humanidad esencial, que se eleva por encima de las limitaciones físicas y terrenales. En definitiva, el conjunto transmite una poderosa declaración sobre la esperanza, la resurrección y la promesa de una vida más allá de lo tangible.