Agnolo Bronzino – Noli me tangere
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Frente a él, una mujer se arrodilla, extendiendo sus brazos en un gesto que oscila entre la súplica y la desesperación. Su vestimenta, un manto azul sobre una túnica verde, contrasta con la desnudez del hombre, acentuando su vulnerabilidad y dependencia. La mirada de la mujer está dirigida hacia arriba, buscando el contacto visual con la figura masculina, pero también parece proyectar una angustia más profunda.
A la derecha, tres figuras femeninas, presumiblemente ángeles o espectadoras, se agolpan en un arco arquitectónico que enmarca un paisaje distante. Su presencia añade una dimensión celestial a la escena, sugiriendo una trascendencia de lo terrenal y una posible intervención divina. El paisaje al fondo, con sus montañas suaves y la ciudad lejana, proporciona un telón de fondo idealizado que contrasta con la intensidad del momento presente.
La composición se articula en torno a la interacción entre el hombre y la mujer. El gesto del hombre, extendiendo su mano para evitar el contacto físico, es crucial. No se trata de una repulsión, sino más bien de una restricción, un límite impuesto sobre la relación que se intenta establecer. Este elemento central sugiere una separación, una imposibilidad de unión física o espiritual.
Subyacentemente, la pintura plantea interrogantes sobre la naturaleza del contacto, el deseo, la redención y la autoridad. La desnudez del hombre podría simbolizar su pureza o vulnerabilidad, mientras que la vestimenta de la mujer podría representar su humanidad imperfecta. La presencia de las figuras celestiales sugiere una dimensión espiritual más allá de lo visible, insinuando un juicio divino o una promesa de salvación. El uso de la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera de misterio e introspección, invitando al espectador a reflexionar sobre el significado profundo de la escena representada. La disposición de los personajes y su interacción sugieren una narrativa fragmentada, dejando espacio para múltiples interpretaciones sobre la relación entre lo humano y lo divino, la tentación y la prohibición.