Howard Pyle – The Capture of Elizabeth and Francis Calloway and Jemima Boone, ca. 1887
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La paleta cromática es dominada por tonos fríos: azules, grises y verdes apagados que contribuyen a una atmósfera de tensión e incertidumbre. La luz, difusa y proveniente de un cielo nublado, no ofrece claridad ni esperanza, sino más bien acentúa la sombría naturaleza del evento representado. El agua refleja el cielo opaco, intensificando la sensación de encierro y desesperación.
Los hombres en la orilla y en la canoa exhiben una postura que oscila entre la vigilancia y la indiferencia. Uno de ellos sostiene un arma, lo cual sugiere una amenaza latente, mientras que otros parecen concentrados únicamente en el acto de remar. Las mujeres, por su parte, muestran reacciones variadas: una parece estar intentando cubrirse el rostro con las manos, otra observa al frente con expresión resignada y la tercera se muestra más activa, posiblemente tratando de resistir o defenderse.
La composición es deliberadamente desequilibrada. La canoa está ubicada en el centro del plano, pero su movimiento diagonal crea una sensación de inestabilidad y peligro. Los hombres en la orilla, situados a la izquierda, parecen observar con detenimiento lo que ocurre, mientras que el paisaje se extiende indefinidamente hacia la derecha, sugiriendo un destino incierto para las mujeres cautivas.
Subyacentemente, esta pintura plantea interrogantes sobre la violencia inherente al encuentro entre culturas y la vulnerabilidad de los individuos frente a la fuerza bruta. La representación de las mujeres como víctimas pasivas podría interpretarse como una justificación ideológica del expansionismo colonial, presentando a los nativos americanos como salvajes e implacables. No obstante, también se puede leer como un comentario sobre el trauma y la pérdida asociados con la conquista y el desplazamiento forzado. El silencio impuesto a las mujeres, su falta de agencia visible en la escena, es particularmente significativo y refuerza la dinámica de poder desigual que subyace al evento representado. La imagen evoca una sensación de injusticia y sufrimiento, invitando a la reflexión sobre los costos humanos del progreso histórico.