Giuseppe De Nittis – The Place de Carrousel and the Ruins of the Tuileries Palace in 1882
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La composición está marcada por una fuerte diagonal que guía la mirada desde la figura solitaria a pie, vestida de negro, hasta el grupo de personas reunidas a la derecha. Esta mujer, con su postura melancólica y su atuendo sobrio, parece desconectada del bullicio circundante, sugiriendo quizás un sentimiento de alienación o pérdida en medio del progreso urbano.
El palacio en ruinas domina la escena, evocando una sensación de transitoriedad y cambio. La destrucción parcial sugiere un evento histórico significativo, posiblemente relacionado con conflictos políticos o sociales. La presencia de caballos y carruajes indica que, a pesar de las alteraciones arquitectónicas, la vida cotidiana continúa su curso.
En primer plano, un pequeño cordero se encuentra en el centro del espacio, una imagen inusual y simbólica dentro del contexto urbano. Su presencia introduce un elemento de inocencia y fragilidad contrastando con la grandiosidad de los edificios y la multitud humana. Podría interpretarse como una metáfora de la esperanza o la renovación que emerge incluso en tiempos de destrucción.
La paleta de colores es apagada, dominada por tonos grises, marrones y ocres, lo que contribuye a crear una atmósfera melancólica y nostálgica. La pincelada suelta y el tratamiento difuso de las formas sugieren un interés en capturar la impresión visual del momento más que en representar los detalles con precisión fotográfica.
Subtextualmente, la obra parece reflexionar sobre la naturaleza efímera de la grandeza humana, la inevitabilidad del cambio histórico y la persistencia de la vida cotidiana frente a la adversidad. La yuxtaposición de elementos como el palacio en ruinas, la figura solitaria y el cordero inocente invita a una contemplación más profunda sobre temas como la memoria, la pérdida y la esperanza. El contraste entre lo monumental y lo pequeño, lo público y lo privado, genera una tensión que estimula la reflexión del espectador.