Patrick Nasmyth – Edinburgh from the Braids
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El cielo ocupa una porción significativa del lienzo, exhibiendo una dinámica interacción entre nubes algodonosas y un azul celeste intenso. La luz que se filtra a través de las nubes crea contrastes dramáticos sobre el terreno, acentuando la profundidad y la textura del paisaje. La paleta cromática es rica en tonos terrosos – ocres, marrones y verdes – que evocan una sensación de calma y serenidad. Sin embargo, la presencia de sombras profundas sugiere también un cierto misterio y melancolía.
En el primer plano, dos árboles robustos flanquean la composición, actuando como puntos de anclaje visuales. Uno de ellos, situado a la derecha, se eleva con una copa frondosa que contrasta con la verticalidad del paisaje urbano distante. Se percibe la presencia de figuras humanas diminutas en el bosque, lo que sugiere una escala humana dentro de este vasto entorno natural.
La ciudad, aunque representada de forma esquemática y lejana, transmite un sentido de permanencia e importancia histórica. Su ubicación elevada implica dominio y control sobre el territorio circundante. La atmósfera brumosa que la envuelve puede interpretarse como una representación simbólica de la distancia entre el mundo moderno y el pasado, o quizás como una veladura que oculta los detalles de la vida urbana.
La pintura evoca una reflexión sobre la relación entre la naturaleza y la civilización, lo rural y lo urbano. El artista parece interesado en capturar no solo la apariencia visual del paisaje, sino también su atmósfera emocional y sus implicaciones simbólicas. La sensación general es de contemplación silenciosa, invitando al espectador a sumergirse en la inmensidad del panorama y a considerar la fragilidad de la existencia humana frente a la grandeza de la naturaleza. La composición, con su equilibrio entre elementos naturales y artificiales, sugiere una armonía subyacente, aunque también una tensión inherente entre ambos mundos.