Part 5 Prado Museum – Maella, Mariano Salvador -- Visión de San Sebastián de Aparicio
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En primer plano, un hombre vestido con hábito franciscano se encuentra arrodillado sobre una roca prominente. Su rostro irradia asombro y devoción; sus manos extendidas hacia arriba sugieren una súplica o una recepción de gracia divina. La postura es tensa, casi forzada, lo que acentúa la intensidad del momento. Sus pies descalzos descansan sobre un lecho de flores blancas, símbolo tradicional de pureza e inocencia.
En el cielo, tres figuras angelicales se despliegan sobre nubes vaporosas. Uno de ellos toca una lira, instrumento asociado a la música celestial y al amor divino. Otro, con una flauta, parece ofrecer una melodía que acompaña la visión del hombre. La tercera figura, sentada en las nubes, observa la escena con semblante sereno. La disposición de los ángeles crea una sensación de jerarquía y trascendencia.
El fondo está construido con un paisaje brumoso, donde se distinguen elementos arquitectónicos y vegetación exuberante. A la izquierda, se aprecia el contorno de lo que parece ser un carro abandonado, cuyos restos yacen sobre la tierra. Este elemento puede interpretarse como una alusión a la renuncia material y a la vida ascética.
La paleta cromática es rica en tonos terrosos y dorados, con contrastes marcados entre las zonas iluminadas y las áreas de sombra. La luz, proveniente del cielo, ilumina principalmente el rostro del hombre y los ángeles, creando un efecto de halo que enfatiza su carácter sagrado.
La pintura transmite una sensación de misterio y revelación. El artista parece querer representar un momento de epifanía, donde lo divino se manifiesta ante el hombre en una visión trascendente. La combinación de elementos terrenales y celestiales sugiere la posibilidad de acceder a una realidad superior a través de la fe y la contemplación. La escena evoca temas como la humildad, la devoción, la gracia divina y la renuncia al mundo material. El contraste entre el hombre arrodillado y las figuras angelicales refuerza la idea de la distancia entre lo humano y lo divino, pero también sugiere la posibilidad de una conexión íntima a través de la fe.