Part 5 Prado Museum – Francken, Frans II -- Noé dirige la entrada de los animales en el arca
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el frente, un hombre vestido con ropajes que sugieren autoridad –un manto rojo y una túnica elaborada– dirige la entrada de los animales. Su gesto es imperativo, indicando a dos acompañantes que parecen asistirle en esta tarea. A sus pies, un perro observa atentamente el movimiento de los animales que se acercan. La presencia de este can sugiere lealtad y vigilancia, elementos comunes en la iconografía religiosa de la época. A la izquierda, una figura encorvada, quizás un anciano o un sirviente, parece observar la escena con cierta humildad.
El paisaje es fundamental para comprender el significado de la obra. La densa vegetación, representada con meticuloso detalle, crea una atmósfera de refugio y protección. Los árboles, con su follaje exuberante, actúan como barreras entre los personajes y la arca, enfatizando la importancia del acto que se está llevando a cabo. El cielo, aunque parcialmente oculto por el dosel arbóreo, revela un movimiento constante de aves, simbolizando quizás la esperanza y la renovación tras una catástrofe.
La arca, situada en el fondo, es un elemento central de la narrativa. Su tamaño imponente sugiere su importancia como refugio para la vida durante un evento devastador. La multitud de animales que se dirigen hacia ella –ovejas, cabras, bueyes– representa la diversidad de la creación y la necesidad de preservarla.
Más allá de la representación literal del episodio bíblico, esta pintura parece explorar temas como la obediencia a la autoridad divina, la responsabilidad humana en la protección de la vida y la esperanza frente a la adversidad. La atención al detalle en la representación de los animales y el paisaje sugiere una profunda reverencia por la naturaleza y un interés en capturar la belleza del mundo creado. La paleta de colores, dominada por tonos terrosos y verdes, contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y recogimiento. El uso de la luz es sutil pero efectivo; ilumina las figuras principales, destacándolas frente al fondo oscuro y boscoso.